Desafíos de las ciudades para comenzar a ser sostenibles

Desafíos de las ciudades para comenzar a ser sostenibles

Aunque la temporada de lluvias ya ha comenzado y en los últimos días se han producido varios episodios que incluso han provocado algunos problemas de inundaciones, las reservas de agua en los embalses están batiendo récords negativos. Según las predicciones del IDEAM, el Fenómeno del Niño cada vez se alarga más y en este momento se tiene previsto que estará hasta el mes de mayo, por lo que el racionamiento no tiene una fecha de finalización todavía, además no se descarta un racionamiento de energía, para enfrentar la problemática.
Todos estos sucesos climáticos son consecuencia de sobrepoblación urbana, según Susana Muñoz, colaboradora de OBS Business School, “se calcula que los núcleos urbanos alojan hoy en día a más de la mitad de la población mundial, y que en 2050 esta cifra alcanzará el 60%” y añade, “las ciudades generan un 60% del PIB, aunque la concentración de población implica también nuevos problemas a solucionar, como el suministro de recursos naturales y el tratamiento de residuos. Las ciudades ocupan tan solo un 2% de la superficie terrestre, pero consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero”.
Debido a la concentración poblacional, los principales desafíos de desarrollo sostenible de las comunidades urbanas son los siguientes:
Vivienda: Las estimaciones del Pacto Mundial, indican que en 2030 se necesitarán viviendas para más de 3 mil millones de personas. Ello implica una urbanización inclusiva y sostenible para la planificación y gestión participada en todos los asentamientos humanos, eliminando los barrios marginales.
Servicios básicos adecuados, seguros y asequibles (inclusivos para personas vulnerables), incluido el transporte.
Mejorar las infraestructuras y compensar los desastres producidos por catástrofes naturales. El cambio climático afecta en mayor medida a estas comunidades, normalmente pobres y con bajos ingresos
Reducir el impacto ambiental negativo en las ciudades, causado por el tráfico, la industria, la generación de energía, la quema de residuos y el uso de combustibles domésticos.
Proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles.

Creando ciudades sostenibles a través de la bioenergía
“La bioenergía obtenida por biomasa tiene diversas y numerosas aplicaciones, no solo a nivel industrial, sino también doméstico”, afirma Muñoz y expone los principales usos que tiene en las ciudades:
Producción eléctrica: Desde el autoconsumo, a la distribución, tanto a la red eléctrica como a zonas rurales o aisladas, pasando por el uso como combustible en centrales eléctricas.
Producción térmica: Se utiliza tanto en climatización de viviendas como en la generación de calor con fines industriales, así como en su distribución por diferentes medios.
Uso como biocombustible: Tanto la madera como sus derivados (astillas, pellets o briquetas), obtenidos en la explotación y mantenimiento de bosques, como los compuestos de origen animal (estiércol y desechos del ganado), a los compuestos de origen cereal y vegetal (granos y desechos como las cáscaras de almendras, de plátano, cultivos de algas y pastos), sirven como combustible. El CO₂ liberado a la atmósfera durante la combustión es anteriormente captado por los vegetales durante su etapa de crecimiento, por lo que el balance final es neutral.

Por otro lado, el uso de la biomasa nos proporciona una serie de ventajas, como las siguientes:
● Es una energía renovable e inagotable, correctamente utilizada.
● Es una energía limpia pues emite dióxido de carbono de manera neutra y en bajos volúmenes, en comparación con los combustibles fósiles.
● Genera empleos y aumenta los niveles productivos de las zonas y los sectores rurales
● Permite la reducción de los desechos, así como su empleo para la generación de energía
● Posibilita el ahorro, al evitar los gastos asociados del tratamiento de residuos para su eliminación y al reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
● Implica una gestión forestal sostenible que reduce el riesgo y la virulencia de los incendios forestales.
Estos puntos clave son primordiales para cambiar hábitos y crear concientización en todos los ciudadanos, adicional a lo estipulado por la alcaldía de la ciudad con respecto al racionamiento de agua, las restricciones para su uso en jardinería y lavaderos de carros, así como a los cambios que pueden hacer las personas del común adoptando prácticas de ahorro de agua, tales como reparar fugas, utilizar dispositivos de bajo consumo y reducir el tiempo de ducha, entre otras medidas.

Publicidad