Falleció a los 75 años Willie Colón, el trombón que le dio vida a la salsa urbana. Fue el músico que ayudó a moldear el sonido moderno de la salsa. Su historia comenzó en las calles del Bronx y terminó convirtiéndose en una de las trayectorias más influyentes de la música latina.
“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su querida familia. Aunque lloramos su ausencia, también celebramos el regalo eterno de su música y los recuerdos que creó, los cuales vivirán por siempre”, señala un comunicado difundido por sus familiares.
Colón marcó un antes y un después en la historia del género. William Anthony Colón Román nació con la herencia musical boricua de sus padres puertorriqueños —William, obrero de fábrica, y Aracelly, ama de casa—, pero creció en el barrio latino del Bronx, en Nueva York. Fue allí donde, desde niño, se formó entre los ritmos populares de Puerto Rico, arrullado por la voz de su abuela paterna, Toña, quien, sin proponérselo, educó su oído y lo encaminó tempranamente al estudio de la trompeta y el clarinete.
Y es que el sonido del trombón de Willie Colón parecía llevar consigo el ruido de la ciudad donde creció. Desde joven entendió que Nueva York no solo era un lugar para sobrevivir, sino un laboratorio musical donde los ritmos del Caribe podían reinventarse. Ayudó a definir la identidad sonora de la salsa.
Nacido el 28 de abril de 1950 en Nueva York, hijo de puertorriqueños y criado entre tradiciones isleñas, William Anthony Colón creció rodeado de música popular. Su abuela y su tía llenaron la casa de sones, tangos y ritmos antillanos. Primero llegó el clarinete, luego la trompeta, hasta que el trombón —inspirado por la fuerza sonora de Mon Rivera y el estilo de Barry Rogers— delineó su estilo.
A los 14 años, su admiración por Mon Rivera lo llevó a inclinarse definitivamente por el trombón, un instrumento de sonido fuerte y agresivo con el que terminaría de marcar su identidad musical. Ese timbre se convertiría en uno de los sellos con los que Willie Colón condimentó el movimiento musical, social y político que fue la salsa en la Nueva York de los años sesenta.
Forjado en el Bronx, Colón empezó tocando en esquinas y pequeños escenarios cuando la escena latina apenas comenzaba a consolidarse, tras ser descubierto por Al Santiago, dueño y gerente de la legendaria tienda de discos Casa Alegre y fundador del sello Alegre Records. Siendo aún un músico inexperto y criticado por su estilo áspero, a los 17 años entró al naciente sello Fania Records, liderado por Johnny Pacheco, epicentro de una revolución musical que más tarde sería conocida como salsa.
Su apodo, ‘el Malo’, encajó a la perfección para definir a un creador que puso música y ritmo al universo de marginalidad y rebeldía del gueto en el que creció —o, más bien, en el que sobrevivió—. La delincuencia, la pobreza, la violencia y la vida en los márgenes aparecieron retratadas en sus canciones, como ‘Lo mato’, una obra duramente criticada en su momento por letras y carátulas que, según muchos, incitaban a la violencia.
Mientras nombres como Eddie Palmieri, Tito Puente y Ray Barreto abrían camino, el joven trombonista buscaba un sonido propio entre el jazz neoyorquino, el mambo, el son cubano, la música jíbara y el chachachá que circulaban por los barrios migrantes.
Con información de El Colombiano/SalsaBongo/El Universal/









