Semana de la Afrocolombianidad: Mujeres negras en el poder

Semana de la Afrocolombianidad: Mujeres negras en el poder

En el marco de la Semana de la Afrocolombianidad, el conversatorio “Más allá de la representación: el papel de las mujeres negras en el sector público y privado” dejó como reflexión que la presencia de las mujeres afrocolombianas en los espacios de poder no puede seguir siendo vista como una excepción, sino como una condición necesaria para la transformación del país.
El encuentro, realizado en la Universidad del Rosario, inició con una armonización a cargo de la sabedora Yalile Quiñónez, quien, a través de un arropamiento simbólico a los asistentes con un telar de múltiples colores, manos tejidas y cantos a la vida y a la reparación de quienes han sido maltratados, los invitó a recibir el amor y a vivir en paz y en armonía con el entorno, sin importar las diferencias ni las heridas del pasado.
“Este espacio armoniza la esperanza, el presente, el pasado y el futuro. Estamos en una conmemoración muy importante: la herencia africana, que nos atraviesa a todos los seres humanos, porque somos seres de la cuna y nos encontramos con los seres originarios», cantó a capela a los asistentes la sabedora.
El evento reunió a lideresas con trayectoria en la empresa, la política, la academia y la defensa de derechos humanos, quienes coincidieron en un punto central: los avances en representación no han sido suficientes si no se traducen en incidencia real, condiciones equitativas y cambios estructurales, que también deben ser asumidos desde la academia.
“No podemos hablar de excelencia académica si somos lentos en desmantelar el racismo estructural. La academia debe dejar de ser un observador de la exclusión para convertirse en el motor principal de la inclusión”, indicó a los asistentes la Dra. Ana Isabel Córdoba, rectora de la universidad, quien resaltó el compromiso de la institución con la inclusión y la equidad de género: “Nuestro compromiso no termina en la matrícula. El verdadero reto es la permanencia con dignidad: que ningún estudiante afro se sienta un extraño en su propia casa de estudios” añadió la rectora.
A esta bienvenida se sumó la Dra. Rocío Araujo Oñate, vicerrectora académica, quien enfatizó en que “La Universidad cree en uno de los principios del feminismo negro: que la educación debe ser para la emancipación” y reiteró que “(…) la educación antirracista y afrocentrada es una de las herramientas fundamentales para encarar el racismo y alcanzar la igualdad y la justicia, porque la sangre afrocolombiana que recorre las venas de la patria, como la de todos aquellos que también han habitado en el anonimato, merece ser nombrada, honrada y dignificada”.

Panorama de participación de la población afrocolombiana
A lo largo de la conversación, se evidenció que las barreras que enfrentan las mujeres negras no son únicamente de acceso, sino también de permanencia y reconocimiento. Desde sus experiencias, las panelistas señalaron cómo el racismo y el sexismo siguen operando de manera simultánea, limitando sus trayectorias incluso en los escenarios que han logrado conquistar.
Por su parte, durante el evento, la delegada de pueblos étnicos de la Defensoría del Pueblo, Milena Margoth Mazabel, dio a conocer el panorama de participación de la población afrocolombiana, advirtiendo que este no muestra mejoras frente al racismo estructural, y explicó: “En Colombia, más de 3,7 millones de personas se reconocen como afrodescendientes, y de ellas, el 51,6% son mujeres. Sin embargo, esta mayoría poblacional contrasta con una baja presencia en los espacios donde se toman decisiones clave: su participación disminuye drásticamente en cargos directivos, escenarios políticos y juntas del sector privado.”
También indicó que, si bien el país ha avanzado en marcos normativos, organismos internacionales han advertido que estos avances no se traducen en mejoras reales en la vida cotidiana, lo que evidencia una deuda persistente de política pública frente al racismo estructural, la desigualdad y la falta de información desagregada que permita atender de manera efectiva estas brechas.
A esta realidad se suma, según la delegada, que, aunque la participación política de las mujeres afro ha crecido, los datos revelan barreras estructurales: en las últimas elecciones, solo el 8,7% de las listas con voto preferente fueron encabezadas por mujeres afro, lo que refleja su limitada incidencia en los niveles de decisión. Aun así, su liderazgo sigue abriendo camino. “El reto es claro: pasar del reconocimiento simbólico a una participación real”.
Sin embargo, el diálogo no se quedó en la denuncia. También puso sobre la mesa las estrategias que han permitido abrir camino: redes de apoyo, liderazgo colectivo, formación y una apuesta decidida por transformar las instituciones desde adentro.
En este sentido, el conversatorio planteó un llamado claro a las organizaciones públicas y privadas: pasar del discurso de diversidad a acciones concretas que garanticen participación efectiva, toma de decisiones y reconocimiento del liderazgo afro en todos los niveles.
Quienes lideraron esa conversación y esas alternativas fueron Sandra Hinestroza, directora general de HP Inc. Colombia; Mabel Torres, directora de Innovación y Desarrollo de SELVACEUTICA; Betty Eugenia Moreno Moreno, delegada para Víctimas de la Defensoría del Pueblo, Waldistrudis Hurtado, especialista en género y políticas públicas y Dorina Hernández, Representante a la Cámara y quienes coincidieron en una meta clara para Colombia: Hablar de democracia, desarrollo y equidad en Colombia implica necesariamente reconocer, escuchar y fortalecer el liderazgo de las mujeres negras.
El espacio finalizó con una invitación a ampliar la mirada sobre el liderazgo, reconociendo que las mujeres afrocolombianas no solo participan en escenarios de poder, sino que redefinen las formas de ejercerlo, incorporando perspectivas comunitarias, territoriales y de justicia social.