Neiva vivió este miércoles 22 de julio de 2026 una jornada de exploración sonora y memoria cultural con la conferencia presencial “Colombia en el ritmo aerófono”, orientada por el investigador, periodista y conferencista Vicente Silva Vargas en el auditorio del Centro Cultural del Banco de la República. La actividad reunió a amantes de la música, estudiantes, investigadores y gestores culturales alrededor de una pregunta esencial: ¿cómo han contado los instrumentos de viento la historia de las regiones colombianas?
El encuentro, promovido por la Red Cultural del Banco de la República, fue concebido como un recorrido por las diferentes geografías musicales del país, destacando la riqueza de los instrumentos aerófonos, es decir, aquellos cuyo sonido se produce a partir de la vibración del aire. Según la programación oficial de la entidad cultural, la conferencia buscó mostrar cómo gaitas, flautas, ocarinas, armónicas, acordeones y otros instrumentos han sido protagonistas en la construcción de las identidades regionales colombianas.
Un viaje por la diversidad sonora de Colombia
Desde el inicio de la conferencia, titulada también “Vientos que cuentan historias”, Silva Vargas propuso una lectura distinta de la música tradicional colombiana. Más allá de los ritmos y las melodías, el conferencista invitó a comprender los instrumentos de viento como verdaderos archivos culturales que conservan la memoria de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y mestizos del país.
Las imágenes de apoyo proyectadas durante la actividad evidenciaron un amplio recorrido por distintas regiones de Colombia. En la pantalla aparecieron representaciones de flautas andinas, gaitas caribeñas, armónicas, acordeones, trompetas y otros instrumentos que han acompañado celebraciones, rituales, festividades religiosas y expresiones populares durante siglos.
De acuerdo con la descripción oficial del evento, el propósito era precisamente reconocer cómo estos instrumentos conectan tradiciones, paisajes e historias regionales, permitiendo valorar el patrimonio musical colombiano desde una perspectiva artística y educativa.
El acordeón: del Caribe al corazón de la identidad nacional
Uno de los momentos más destacados de la conferencia estuvo dedicado al acordeón, instrumento que, aunque de origen europeo, fue apropiado por las comunidades del Caribe colombiano hasta convertirse en símbolo esencial del vallenato. Las diapositivas presentadas por Silva Vargas recordaron la llegada del acordeón a La Guajira y a la antigua provincia de Padilla durante el siglo XIX, cuando los intercambios comerciales por el mar Caribe facilitaron su ingreso al territorio colombiano.
El expositor destacó la figura de Alejo Durán, primer Rey Vallenato en 1968, como uno de los mayores representantes de este instrumento. El análisis permitió comprender cómo un objeto musical importado terminó siendo reinterpretado por campesinos, juglares y compositores hasta convertirse en una de las expresiones culturales más reconocidas del país.
La reflexión adquiere especial relevancia en un momento histórico en el que el vallenato tradicional continúa siendo una de las manifestaciones musicales más representativas de Colombia ante el mundo.
Huila también tuvo un lugar protagónico
La conferencia no se limitó a las expresiones caribeñas. Uno de los aspectos más valorados por los asistentes fue la inclusión de referentes musicales huilenses dentro del recorrido nacional. Entre los ejemplos expuestos apareció la flauta de cuesco o flauta de queco, relacionada con las interpretaciones del maestro Jorge Villamil Cordovez, una de las figuras más importantes de la música colombiana.
El instrumento fue presentado como una herencia mestiza vinculada a antiguas tradiciones indígenas del territorio andino y surcolombiano. De esta manera, el conferencista estableció puentes entre la creación musical contemporánea y las raíces ancestrales que aún sobreviven en diversas comunidades del país. La presencia de elementos huilenses permitió a los asistentes reconocer que el departamento también forma parte de esa gran cartografía sonora que define la identidad nacional.
Música, patrimonio y educación cultural
Más allá de una simple charla académica, la actividad se convirtió en un ejercicio de divulgación patrimonial. El Centro Cultural del Banco de la República ha desarrollado durante los últimos años una intensa agenda de formación artística y cultural en la región, consolidándose como uno de los principales escenarios para la reflexión sobre las tradiciones colombianas. En este contexto, la conferencia de Vicente Silva Vargas se articuló con otras iniciativas impulsadas por la entidad, enfocadas en estudiar el papel de los instrumentos de viento en la construcción de las identidades sonoras de Colombia. Estas propuestas buscan fortalecer la comprensión del patrimonio musical como un elemento fundamental de la memoria colectiva y de la diversidad cultural del país.
Un conferencista con amplio recorrido en la divulgación cultural
La presencia de Vicente Silva Vargas aportó profundidad histórica al evento. Reconocido por su trayectoria como periodista cultural, productor de contenidos sobre música colombiana y autor de investigaciones relacionadas con figuras como Jorge Villamil, el conferencista ha dedicado gran parte de su trabajo a documentar las tradiciones musicales del país y su relación con los procesos sociales y culturales.
Su intervención en Neiva permitió conectar investigaciones históricas, ejemplos musicales y relatos regionales en una narrativa accesible para el público general, pero también valiosa para investigadores y gestores culturales.
Un mensaje que trasciende la música
La principal conclusión de la jornada fue que los instrumentos de viento son mucho más que herramientas para producir sonidos. Son testimonios vivos de migraciones, intercambios culturales, resistencias comunitarias y procesos de construcción identitaria. Desde las gaitas indígenas del Caribe hasta las flautas andinas del sur del país, pasando por el acordeón vallenato y otros aerófonos tradicionales, cada sonido representa una forma de entender el territorio y la historia.
La conferencia “Colombia en el ritmo aerófono” dejó en Neiva una invitación clara: escuchar la música colombiana no solo como entretenimiento, sino como una puerta de entrada para comprender quiénes somos como nación diversa, mestiza y profundamente rica en patrimonio cultural.












