En el sur del Huila, donde la riqueza arqueológica y natural atrae a visitantes de todo el mundo, también ha surgido el talento de los artesanos que mantienen vivas las tradiciones del territorio. Uno de ellos es Segundo de Jesús Urbano Cerón, un maestro de la cestería que ha dedicado gran parte de su vida a preservar este oficio y compartirlo con quienes visitan el municipio.
Desde los 12 años, Segundo descubrió su pasión por la elaboración de artesanías oficio que, con el paso de los años, ha perfeccionado hasta convertir su taller en un espacio donde el arte, la creatividad y la tradición se unen para ofrecer una experiencia única a turistas nacionales y extranjeros.
En su lugar de creación, ubicado en la Calle 5 No. 15-46, Calle de la Artesanía, en el casco urbano de San Agustín, los visitantes no solo pueden adquirir piezas elaboradas a mano, sino también participar en talleres donde aprenden el proceso de manual de diferentes productos artesanales.
Entre las creaciones que allí se elaboran se encuentran jarrones, muebles, floreros, papeleros, lámparas, esferas para lámparas, bases en raíces, bisutería, anchetas, fruteros, cubierteros y una amplia variedad de piezas decorativas y de uso cotidiano para el hogar, todas hechas con dedicación y un profundo respeto por las técnicas tradicionales.
Las clases impartidas por Segundo de Jesús Urbano Cerón se han convertido en un atractivo para viajeros interesados en conocer de cerca el patrimonio artesanal del Huila. Durante la experiencia, los participantes aprenden cada etapa del proceso de elaboración de las artesanías, fortaleciendo el intercambio cultural y valorando el trabajo manual que identifica a la región.
Este tipo de iniciativas, contribuyen al fortalecimiento del turismo cultural en San Agustín, promoviendo el reconocimiento de los artesanos como guardianes del patrimonio y generando nuevas oportunidades para la economía local a través de experiencias auténticas que conectan a los visitantes con la identidad huilense.
La posibilidad de aprender directamente de los artesanos, conocer sus historias y participar en la elaboración de sus creaciones permite a los visitantes vivir una experiencia auténtica, mientras se preservan los saberes ancestrales y se fortalece la economía de las comunidades locales.









