Los productores de cholupa, especialmente del municipio de Rivera son muestra de resiliencia, pues a pesar de los cambios que ha tenido durante los últimos años el paisaje agropecuario debido a la compra de tierras destinada a los proyectos de construcción, se mantienen firmes y hasta han migrado a otras áreas para mantener la producción de esta fruta emblemática que atrae paladares de propios y visitantes.
Muestra de ello es el trabajo que viene adelantando la cooperativa Cholupa del Huila, una organización constituida por hombres y mujeres de la región con una alta vocación en materia productiva, pero han querido dar un paso más allá transformando y comercializando la fruta, y soñando con construir también un parque temático donde se aprenda a conocer este manjar.
Gracias al sueño de estos emprendedores, y con el apoyo de la Gobernación del Huila, abrió sus puertas en Rivera, la Casa de la Pasiflora, un lugar donde se respira, saborea, y sueña con la cholupa huilense. Donde los visitantes pueden disfrutar desde un jugo, pasando por un frappé, soda, aromática, postres, gomitas, cheesecake, salsas, entre otros subproductos logrados a partir de esta fruta exótica.
Es un lugar acogedor, con grandes claraboyas para aprovechar la luz natural, sillas en mimbre que dan ese toque cálido de las casonas antiguas, donde la decoración compuesta por artesanos del municipio complementa ese ambiente tranquilo para alejarse del bullicio y ajetreo diario. Por eso la invitación para propios y visitantes es conocer este magnífico lugar logrado con esfuerzo y dedicación por familias que mantienen vivo el legado del cultivo de la cholupa.
Iniciativas y retos
Destacan las iniciativas que se vienen ejecutando a favor del renglón de las pasifloras, no solo direccionados a mejorar la productividad, sino también a la agroindustrialización de la fruta, como es el caso del proyecto “Investigación y desarrollo de estrategias de tolerancia/resistencia a Fusarium spp. mediante selección genética para recuperar la productividad de pasifloras (en el departamento del Huila”, financiado con recursos por el orden de los $2.725.000.640, que impactará los municipios con alta vocación para estos cultivos.
Por su parte Arturo Pascuas Yáñez, representante legal de la Cooperativa Cholupa del Huila, sostuvo que uno de los grandes desafíos para este renglón productivo, es conseguir nuevas tierras para el cultivo de la cholupa, toda vez que la producción actual solo cubre la demanda local, y existen grandes opciones para la exportación de la fruta, principalmente a países europeos.
Desde su experiencia, y con un buen manejo agronómico, una hectárea de cholupa puede alcanzar una producción anual de 12 a 15 toneladas, distribuida en 3 cosechas que se pueden regular con podas de formación, y de esta manera mantener una oferta constante en el mercado.
Para Andrés puentes, también socio de la cooperativa y quien viene desarrollando una producción amigable con el medio ambiente, a través de la preservación de especies animales y vegetales, la proyección es seguir creciendo en áreas cultivadas, para poder incrementar la productividad, y fortalecer los procesos de comercialización, no solo con productos de atención a la mesa, sino contar una historia detrás de cada experiencia y llegar a mercados internacionales.








