Ante una realidad demográfica que ha cambiado la pirámide poblacional del país, lo que configura un desafío estructural para la economía y las finanzas públicas, hay que contemplar propuestas disruptivas para garantizar la protección en la vejez, distintas al aumento de la edad de jubilación.
Así lo indicó Marisol Acosta Garibello, cofundadora e integrante de la Asociación Nacional de la Economía de la Longevidad (ANDEL) y exdirectiva en Colpensiones, al plantear como alternativas la creación de cuentas individuales que se alimenten de un porcentaje del IVA, el aprovechamiento del interés compuesto como capital semilla desde la infancia o la hipoteca inversa.
Al intervenir en el II Foro Longevidad y Centenarios: La Oportunidad del Siglo XXI, que organizaron la Universidad de la Costa de Barranquilla, la Academia Nacional de Medicina de Colombia y Longevidad Saludable, Acosta dijo que estas alternativas buscan romper la dependencia exclusiva de la pensión tradicional.
IVA, ahorro desde la cuna e hipoteca inversa
En la primera alternativa Pensión-consumo, el ciudadano compra, la Dian registra el pago por medio de facturación electrónica y el 1 % del consumo se desvía automáticamente a una cuenta individual de seguridad social, explicó la experta.
En el segundo mecanismo Ahorro desde la cuna, se invierte un capital semilla inicial al nacer y el Estado o el mercado gestionan ese dinero hasta los 65 años. Por ejemplo, un millón de pesos a una tasa del 7 % anual, podría convertirse en 80 millones de pesos sin aportes adicionales cuando el individuo tenga 65 años. Esto marcaría una diferencia estructural frente a la pobreza y el abandono, anotó.
La tercera posibilidad es el Activo oculto. En Colombia el 57 % de las personas mayores tienen vivienda propia totalmente pagada, lo que abre la puerta a soluciones financieras como la hipoteca inversa, que permitiría monetizar el patrimonio ilíquido en flujo de caja vitalicio, lo que daría tranquilidad económica en los años de retiro. El riesgo de esta alternativa en el conflicto que se pueda presentar con los herederos, comentó Acosta.
Para esta ingeniera industrial, “el tema del envejecimiento no es solo responsabilidad de las instituciones, las empresas o la política pública. Es, ante todo, una responsabilidad individual: ¿Qué estoy haciendo desde ahora para ver ese yo del futuro?”, preguntó Acosta al auditorio que se reunió en el II Foro Longevidad y Centenarios: La Oportunidad del Siglo XXI.
Radiografía de una protección insuficiente
Las cifras actuales revelan la urgencia de estos cambios. En Colombia solo 2.2 millones de personas han alcanzado una pensión, es decir, el 28,5 % de las personas mayores. Aunque subsidios como Colombia Mayor han ampliado la cobertura al 38 % de los adultos mayores, todavía existe un vacío alarmante: 2.5 millones de personas mayores carecen de cualquier tipo de protección económica, es decir, el 38,6 %, señaló Acosta.
El estudio Revolución Silver, que lideró Colpensiones, destaca las dificultades del bolsillo de la población en edad de retiro: 45 % proviene de pensiones, 30 % deriva de ingresos laborales (en su mayoría informales), 15 % corresponde a activos como vivienda propia o vehículos productivos y 10 % de transferencias estatales.
El informe desmitifica la vejez como una etapa de inactividad. Identifica un «motor oculto»: el 18 % de los micronegocios en Colombia están liderados por personas mayores. El 70 % de estos negocios fueron establecidos hace más de 10 años, superando la resiliencia de los emprendimientos jóvenes.
Desafíos territoriales y de género
En el II Foro Longevidad y Centenarios: La Oportunidad del Siglo XXI, Acosta dijo que hay que dejar de lado los análisis generales y hacer un zoom en las regiones. El envejecimiento se concentra con mayor fuerza en la región central (Bogotá, Antioquia y el centro del país), mientras que las zonas rurales enfrentan dinámicas de informalidad que llegan al 75 %.
A esto se suma la «feminización del cuidado». La carga de cuidar a terceros recae mayoritariamente en las mujeres mayores, haciéndolas elegir entre el cuidado o el trabajo, lo que dificulta cumplir las semanas de cotización. Aunque el nuevo Bono por Cuidado (que reconoce hasta 50 semanas por cada hijo) es un avance, el sistema aún tiene deudas pendientes con la equidad de género, comentó.
Referentes internacionales
Colombia debe mirar modelos globales para actualizar su sistema de pensiones. Países como Dinamarca y Holanda ya implementan ajustes automáticos de la edad de jubilación basados en la expectativa de vida, evitando el desgaste de las discusiones políticas. Por su parte, Japón promueve la flexibilidad laboral y el retiro gradual, tratando a los mayores no como una carga, sino como aceleradores de la economía y consumidores con alto poder adquisitivo.
La longevidad es una construcción que inicia desde el nacimiento. El reto para el país es transformar las instituciones y la mentalidad ciudadana para entender que el «yo del futuro» depende de las innovaciones financieras y sociales que se siembren hoy, concluyó la fundadora de ANDEL.






