El Huila se ha venido consolidando como referente en la producción de alimentos del país, lo que tiene un impacto significativo en la seguridad alimentaria. En café nuestro departamento sobresale con una producción de más de 2,5 millones de sacos de 60 kilos, que representan el 19,65 de la cosecha nacional, siendo además reconocido por la alta calidad del grano. Mientras que en tilapia el Huila con 87.864 toneladas de carne de pescado se consolida como el primer productor piscícola del país con el 37%.
Así mismo el departamento viene creciendo en otros renglones emergentes como el limón Tahití, el aguacate Hass y la minería de rocas calcáreas y fosfóricas, que se suman a otros subsectores que históricamente han aportado al desarrollo de la región como el cacao, la panela, el arroz, la ganadería, y sin duda el frijol, una leguminosa muy apreciada en la mesa de los colombianos.
Este renglón productivo tiene una gran relevancia en materia socioeconómica alcanzando las 14.000 hectáreas sembradas que alcanza una producción de19.600 toneladas anuales, gracias al trabajo decidido de más de 4.200 productores que desde hace varios años le viene apostando a la tecnificación de los cultivos, con la siembra de variedades volubles como bola roja, bola negra, Cargamanto rojo, Cargamanto blanco, y nuestra variedad regional Cargamanto Huila FNL 199, que gozan de gran prestigio en el mercado nacional.
Históricamente los municipios huilenses que han tenido una importante vocación en la producción de frijol en el departamento son Colombia, La Plata, Santa María, y El Pital, y en menor proporción San Agustín, Íquira, y Neiva. Precisamente para conocer los avances en tecnificación de cultivos, visitamos la Asociación de Productores de Frijol del Pital, Huila – Macizo Colombiano (ASFRIPHMAC), quienes además de adoptar nuevas tecnologías en materia productiva y de beneficio, también le vienen aportando a la transformación de la leguminosa.
Luego de un dialogo con algunos productores de frijol en el casco urbano del municipio de El Pital, tomamos la ruta hacia la vereda El Carmelo, por una vía muy pendiente, pero con importantes obras de placa huella que facilitan la movilización de vehículos camperos. En unos 20 minutos ya estábamos sobre los 1600 metros sobre el nivel del mar, y unos 30 minutos después, ya habíamos ascendido a los 1.950 metros, pasando por frondosos cafetales, en asocio con plataneras, árboles frutales, y florecidos árboles de cachingos que sirven como sombrío. Desde este gran mirador natural que goza de una agradable temperatura, se pueden observar municipios como Nátaga, El Pital, El Agrado, Garzón, Gigante, y la imponente represa de El Quimbo.
Allí nos recibió con amabilidad la señora Luz Perly Pizo, su familia, parientes y amigos, que conforman la organización ASFRIPHMAC, que a pesar de la variabilidad climática le siguen apostando al frijol, no solo como cultivo, sino como base de un gran número de subproductos con los que tenían adornada la mesa del comedor entre brevas rellenas de arequipe de frijol, chicharos de frijol, un tipo de confite parecido a una albóndiga, arepas, bizcochos, y tortas, hechos por manos de las socias.
De la mano de aliados como Fenalce, Agrosavia, el SENA, entre otros, se continuará trabajando para fortalecer este importante subsector, tanto en incremento de la productividad, procesos de asociatividad, acceso a nuevos mercados, y agregación de valor mediante agroindustrialización.
Es de resaltar que la Gobernación del Huila lideró el proyecto «Fortalecimiento técnico para la transformación de productos agropecuarios de los sectores cafetero y cerealero mediante la dotación de activos productivos a pequeños y medianos productores en el departamento del Huila», financiado con recursos por el orden de los $1.774’750.504, con el cual se impactó a 9 asociaciones de productores de frijol, incluida la Asociación de Productores de Frijol del Pital, Huila – Macizo Colombiano, quienes recibieron máquinas empacadoras y bolsas rotuladas con su respectivo código de barras y registro sanitario.
Se espera que este apoyo junto a un proceso de capacitación de los beneficiarios en el uso de estas máquinas, permita a las asociaciones de frijoleros ser oferentes de los programas nutricionales financiados con recursos del estado, en el marco del cumplimiento de la Ley 2046 de 2020 de Compras Públicas Locales, donde un mínimo del 30% de los productos deben ser comprados a este tipo de organizaciones.
En este importante encuentro además se conoció la historia de éxito de la Asociación Agropecuaria Biorgánica de Cajamarca (ASABIO), dedicada a la producción de arracacha, que luego de tocar puertas y persistir por muchos años, lograron un acuerdo comercial que les permite hoy procesar, lavar, pelar y empacar arracacha limpia para mercados nacionales e internacionales (como alianzas con grandes industrias), fortaleciendo aún más los procesos de asociatividad, y que puede servir como modelos de negocios para los frijoleros del Huila.









