Hola, hola,
Cuando un post se llena de likes, es fácil asumir que se está haciendo algo bien. Que si mucha gente reacciona, algo debe estar funcionando, y que tarde o temprano eso se va a traducir en clientes. Pero vale la pena preguntarse quién es esa persona que reacciona.
En la mayoría de los casos, son otros creadores, colegas del mismo gremio, personas que consumen contenido de redes sociales todo el día.
Gente maravillosa, pero que casi nunca firma un contrato ni contrata un servicio. Tu cliente ideal, el que decide presupuestos, casi nunca está ahí dando like. Está leyendo en silencio.
Y hay otra capa detrás de esto: el tipo de contenido que genera más reacciones suele ser el que entretiene, el que inspira, el que provoca una identificación rápida. Ese contenido cumple su función, pero rara vez deja claro qué problema específico resuelves y para quién. Sin esa claridad, hasta el post más viral se queda en aplausos.
Y hay una tercera capa, la que casi nadie revisa, y es la más importante de las tres: tu perfil y tu contenido pueden estar diseñados para gustar, no para vender.
Un buen storytelling emociona. Una buena infografía se guarda. Pero si nada de eso está conectado con una oferta clara, con un problema específico que tú resuelves, la persona que te lee se va exactamente igual que llegó, entretenida, pero sin ninguna razón para escribirte.
«Por qué tu contenido consigue likes, pero no clientes».
Feliz día, espero que tengas una excelente semana.
Guillermo González Pimiento





