Los actores clave de la infraestructura regional entregaron un balance detallado sobre la intervención en Pericongo, un paso históricamente expuesto a contingencias geológicas que mantenía en vilo la movilidad y la economía del sur colombiano.
El panorama del corredor vial presenta avances sustanciales en sus diferentes tramos. De acuerdo con el reporte oficial, la unidad funcional número 4, con una extensión de 109 kilómetros, ya se encuentra culminada en su totalidad, incluyendo la rehabilitación del tramo que conduce hacia el municipio turístico de San Agustín.
«Nuestro compromiso es ser debidamente diligentes con la construcción de lo que se viene en Pericongo, entendiendo la trascendencia de esta obra para el departamento y para todo el suroccidente colombiano», exprearon las autoridades.
El destrabe institucional de la obra requirió el avance de autorizaciones ambientales que permanecían estancadas en el nivel nacional. Con dos de los tres trámites ambientales totalmente resueltos, sumados al rediseño técnico definitivo y el cronograma de ejecución establecido, el proyecto entra en su fase operativa.
Se resaltó el impacto estratégico que tiene este tramo para la competitividad regional y el transporte de carga hacia las fronteras del sur: «Nos trasnochaba Pericongo, la parte más crítica de toda la vía. Había un ‘pimponeo’ en las entidades nacionales para definir quién tenía la competencia ambiental, pero eso ya quedó listo. Es una satisfacción ver maquinaria, ingenieros y liderazgo en el territorio, porque esta es la arteria más importante del país, la que une a Bogotá con Ecuador y el extremo sur del continente».
Durante la socialización del estado de los trámites y permisos ambientales relacionados con la concesión vial Ruta 45, se confirmó que un hecho importante tiene que ver con que el concesionario accediera al rediseño de la intervención del sector de Pericongo.
Reducción de impactos ambientales
Durante el evento de socialización realizado, se aseguró que uno de los principales ajustes consiste en una mejor distribución de los soportes de los puentes, sacando de las áreas de cauce y de las áreas de mayor socavación esos cimientos.
“Esa modificación permite reducir la intervención sobre el territorio donde se desarrollará la obra. Se van a alargan los dos puentes en una longitud total de 80 metros, eso significa también una mejor intervención en la ladera donde se va a asentar la vía con una reducción en el volumen de excavación de cerca de un 60 por ciento”, señalaron.
Los cambios introducidos en el diseño representan una menor intervención de la zona y, por tanto, una reducción de los impactos ambientales y de las condiciones de amenaza asociadas a la construcción de la infraestructura.
Los trámites ambientales para la intervención de los viaductos continúan, debido a que ya se otorgó el permiso de aprovechamiento forestal, que permitió el inicio de las obras que actualmente se adelantan en el sector; sin embargo, está pendiente el permiso de ocupación de cauce.
En el caso de Pericongo, el concesionario aún no ha radicado la solicitud del permiso de ocupación de cauce. Según lo acordado en las mesas de trabajo que se adelantan sobre los nuevos diseños, los estudios serían radicados durante la tercera semana de octubre y el tramite podría resolverse en aproximadamente un mes.
Pericongo comprende un tramo más amplio que las obras proyectadas y existen sectores que continúan expuestos a caída de rocas y movimientos de masa. Por esta razón, se adelantan acciones para lograr estudios de amenaza, vulnerabilidad y riesgo en los puntos de mayor amenaza externa de la vía, entre ellos sectores de Pericongo y Altares, además de zonas afectadas por el crecimiento de quebradas.




