Así afecta la discriminación por edad en Huila

Así afecta la discriminación por edad en Huila

Se presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Edadismo 2026, informe que analiza cómo la discriminación por motivos de edad afecta a la sociedad colombiana. La encuesta incluyó a 3.920 personas de todas las regiones del país, con un promedio de edad de 44,2 años, conformada mayoritariamente por mujeres. El 55.8% de los encuestados trabajaba y el 39.3% era soltero(a). La muestra agrupó los departamentos del país por regiones: Amazonía-Orinoquía (Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vichada y Vaupés); Atlántica (Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre); Centro-Occidente (Antioquia, Caldas, Huila, Quindío, Risaralda y Tolima); Centro-Oriente (Cundinamarca, Boyacá, Norte de Santander y Santander); y Pacífico (Cauca, Chocó, Nariño y Valle del Cauca) y Bogotá.
Uno de los aportes de la Encuesta Nacional de Edadismo 2026 es la comprobación estadística de que el edadismo vivido aumenta a medida que avanza la edad. El informe demostró una correlación positiva entre haber sufrido edadismo y la predisposición a actuar de forma edadista. Esto significa que existe un ciclo de retroalimentación: quienes han sido víctimas de discriminación por edad presentan una mayor propensión a replicar estos mismos sesgos hacia otros, alimentando un ciclo de violencia simbólica y relacional en la sociedad.

Principales hallazgos: ¿Quiénes sufren más el edadismo en Colombia?
El informe revela que las actitudes de discriminación por edad no afectan a todos por igual. Entre los principales patrones detectados se encuentran que la desigualdad social y regional pesa: los mayores con menor nivel educativo, menores ingresos (menos de un salario mínimo) o en condición de pobreza reportaron más edadismo. Entre las personas mayores, quienes trabajaban y estudiaban reportaron menos edadismo. Así mismo, se observaron diferencias entre regiones y entre algunas ocupaciones.
En la población general, las tendencias edadistas son mayores hacia las mujeres, en zonas rurales, y en personas con menor escolaridad e ingresos. Entre los 742 participantes de 60 años o más, el edadismo experimentado fue moderado.
Las actitudes edadistas de la población se relacionaron con el edadismo que viven las personas mayores, especialmente con la autodiscriminación y el edadismo interpersonal (discriminación en las interacciones directas entre dos o más personas). El edadismo vivido aumentó con la edad.
Se registró una correlación positiva entre haber experimentado edadismo y manifestar una predisposición o tendencia a actuar de manera edadista. Este resultado revela un mecanismo de reproducción socio-conductual: quienes han sido objeto de discriminación por edad presentan una mayor propensión a internalizar o replicar dichos sesgos, alimentando un ciclo de retroalimentación donde la victimización sufrida incrementa la predisposición a ejercer violencia simbólica o relacional hacia otros.
Las mayores dificultades y percepciones de discriminación se concentraron en la atención en salud (sentir que los síntomas se atribuyen únicamente a la edad), el uso de nuevas tecnologías y el edadismo institucional.

Radiografía del edadismo por regiones
El estudio de la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa (Barranquilla), la Universidad de Pamplona (Norte de Santander) y el programa Longevidad Saludable analizó el comportamiento del edadismo por zonas geográficas, encontrando contrastes importantes.
Centro-Occidente (Antioquia, Caldas, Huila, Quindío, Risaralda y Tolima): Presenta un comportamiento general moderado y favorable en áreas específicas de atención a mayores. Destaca por registrar los menores niveles de edadismo percibido en los servicios de salud por parte de las personas mayores de 60 años. Así mismo, muestra buenos indicadores de respeto social en comparación con los retos reportados en la capital.
Atlántica (Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre): Muestra un comportamiento mixto con aspectos muy favorables, especialmente en el ámbito productivo. Se posiciona como una de las regiones con menor edadismo laboral en el país. Además, junto con Bogotá, figura con menor presencia de conductas edadistas en la población general y registra reacciones emocionales más bajas frente al envejecimiento en comparación con zonas como el centro-oriente.
Pacífico (Cauca, Chocó, Nariño y Valle del Cauca): Muestra retos significativos en la percepción general del fenómeno, equilibrados con bajas en otros indicadores específicos. Junto con Bogotá, la región Pacífica registró los indicadores más altos de edadismo total experimentado por las personas mayores. Por otro lado, en cuanto a las tendencias de la población general, muestra menor presencia de estereotipos edadistas y mejores puntuaciones en materia de respeto social.
Centro-Oriente (Cundinamarca, Boyacá, Norte de Santander y Santander): Es una zona extensa que presenta contrastes importantes en la carga emocional y social del edadismo. Los encuestados de esta región reportaron, junto con la Amazonía-Orinoquía, niveles más altos de reacciones emocionales frente a la vejez (como frustración, aburrimiento o sensación de fragilidad). También registra índices elevados de edadismo social y de interacciones intergeneracionales con sesgos de edad.
Amazonía-Orinoquía (Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vichada y Vaupés): Concentra indicadores elevados de discriminación en múltiples dimensiones de la vida cotidiana. Presenta los mayores reportes de edadismo en la percepción de los servicios de salud (atribuir los malestares únicamente a la edad), en la falta de consulta para decisiones familiares, en las barreras de adaptación tecnológica y en los índices de autodiscriminación. Así mismo, la población general de esta zona muestra mayores tendencias hacia los estereotipos, las conductas edadistas, el edadismo social y el interactivo intergeneracional.
Bogotá: Al mantenerse como una región autónoma por su rol de capital, refleja una dinámica urbana muy particular. Por un lado, figura entre las zonas con mayor edadismo total experimentado por los adultos mayores y presenta puntajes altos de irrespeto social. Por otro lado, la capital muestra aspectos positivos notables: reportó los niveles más bajos de autodiscriminación y de edadismo interpersonal en mayores, así como menor edadismo social e intergeneracional y menos estereotipos en la población general.

Implicaciones estratégicas y recomendaciones para Políticas Públicas
Traducir los hallazgos cuantitativos y territoriales de la Encuesta Nacional de Edadismo 2026 en acciones de política pública exige un enfoque analítico capaz de intervenir en las causas profundas del edadismo. La evidencia demuestra que las estrategias universales son insuficientes. Se requieren acciones gubernamentales focalizadas que aborden tanto la sesgada percepción actitudinal como los círculos de reproducción del sesgo y la vulnerabilidad acelerada en la vejez avanzada (80+ años), indicó Juan-Manuel Anaya, profesor investigador de la Universidad de la Costa.
Los resultados señalan áreas concretas para la acción, como la inclusión digital, la atención en servicios públicos y privados, y las políticas institucionales. También muestran la necesidad de enfocarse en los grupos con menos educación e ingresos. Para operativizar estos hallazgos, se presentará una matriz de acción estratégica dirigida al Ministerio de Salud y Protección Social, al Ministerio de Educación Nacional y a las secretarías de salud y planeación territorial, dijo Andrés Gómez, profesor de la Universidad de Pamplona.