Con técnicas de desminado manual, los desminadores del Ejército Nacional intervinieron en las veredas Naranjales, Filo Seco, Venadito, El Progreso, Bejucal, La Parada, La Batalla, Cerro Negro, Siria, Hotel, Soto, Patía, Cañón, Manzanares, El Salero, Miramar, San Pablo, Montellano, Begonia, San Juan y Los Laureles.
Durante el desarrollo de las operaciones en esta zona, el comandante del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario n. °5, teniente coronel Edinson Santos Tapias, indicó: «nuestros desminadores despejaron cerca de 200.000 metros cuadrados donde destruyeron 17 minas antipersonal, dos municiones sin explosionar y un artefacto explosivo improvisado. Uno de los puntos más críticos fue el sector 15, en la vereda Los Laureles, donde se registraba el mayor nivel de contaminación. Allí se intervinieron más de 94.500 metros cuadrados, con la destrucción de 12 minas antipersonal y una munición sin explosionar.»
Asimismo, los equipos de Estudios No Técnicos lograron avanzar en sectores como La Unión, La Espinaloza, Totumito, Vaticano, La Troja y La Honda, que están incluidas en una parte del área protegida del Desierto de la Tatacoa, uno de los principales atractivos turísticos y ambientales del país.
«Las labores en esta zona representaron un desafío extremo debido a las altas temperaturas, que oscilaron entre los 40 y 42 grados centígrados, fue un trabajo arduo y exigente, pero el compromiso y profesionalismo de nuestros desminadores permitió avanzar en territorios complejos», destacó el oficial de operaciones de la unidad, mayor Sebastián Lara.
El desminado en Baraya no solo representa seguridad, sino también esperanza. Más de 5.000 personas han sido capacitadas en educación sobre el riesgo de minas, fortaleciendo la prevención y la protección de la población.
Según registros de la oficina consejería comisionada de paz, el municipio de Baraya, Huila, registra 37 víctimas de minas antipersonal: 32 integrantes de la Fuerza Pública y cinco civiles, entre ellos un menor de edad que cuando iba a visitar a sus padres, perdió la vida cuando un artefacto explosivo se activó.
Retos pendientes
A pesar de los avances, aún persisten desafíos. En la denominada zona 2, que incluye veredas como Rioblanco y La Libertad, continúan existiendo áreas contaminadas.
Entre 2017 y 2023, en esta zona se despejaron 316.000 metros cuadrados, con la destrucción de 91 minas antipersonal y siete municiones sin explosionar. Sin embargo, aún quedan por intervenir más de 109.000 metros cuadrados.
Por su parte, la administración municipal agradeció el trabajo alcanzado de los desminadores y reiteró su llamado para reactivar las labores de desminado:
«Esperamos que los equipos puedan regresar a las zonas pendientes. Esto permitirá liberar completamente nuestro municipio y avanzar en proyectos productivos que impulsen el desarrollo agrícola y ganadero de Baraya», puntualizó Alexander Herrera Ortiz, secretario de gobierno.
En este contexto, la Novena Brigada, a través del Batallón de Artillería de Campaña N.° 9, continúa adelantando operaciones militares orientadas a garantizar las condiciones de seguridad en la zona, permitiendo que los soldados desminadores desarrollen su labor humanitaria de manera efectiva.
Estas acciones resultan fundamentales para proteger al personal en terreno, facilitar el acceso a las áreas aún por verificar y descontaminar y asegurar la continuidad de las tareas de desminado en sectores que todavía representan riesgo para la población civil.
Este avance en el desminado humanitario en esta parte del municipio representa un paso firme hacia la consolidación de la paz, la recuperación del territorio y la reactivación económica, devolviendo la tranquilidad a las comunidades que durante años convivieron con el riesgo de artefactos explosivos.








