¿Los influencers redefinen las campañas políticas?

¿Los influencers redefinen las campañas políticas?

Por primera vez en décadas, la campaña presidencial de 2026 no tuvo un debate entre los candidatos punteros. En su lugar, ese espacio lo ocuparon los lives y streams que distintos creadores de contenido organizaron con los aspirantes a la Presidencia. La cifra lo dice todo: la conversación entre el streamer Westcol y el candidato Abelardo de la Espriella, el 30 de mayo, llegó a más de 250.000 espectadores conectados de forma simultánea, y el cubrimiento en vivo del preconteo electoral hecho por Juanpis González alcanzó 416.379 visualizaciones solo en YouTube. Ningún programa de televisión de la franja política se acercó a esas cifras.
Así lo revela el informe ¿Los influencers redefinen las campañas políticas?, resultado de una investigación de la Escuela de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, liderada por la profesora Sandra Botero, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer y Luminate. El estudio analizó de manera manual 10.666 publicaciones producidas entre el 1 de febrero y el 21 de junio de 2026 por un panel de 68 influencers de todo el espectro político, y complementó ese análisis con entrevistas a creadores de contenido y a equipos digitales de las campañas.
“Los influencers llegaron para quedarse en la política colombiana. El 58% de las personas en Colombia se informan vía redes sociales, y los influencers son el puente entre lo digital y la política institucional. Adicionalmente, son actores activos de la política: con sus opiniones, con su activismo y con las relaciones que construyen con las campañas políticas. Necesitamos entender y pensar mejor que significan estos nuevos actores para nuestro sistema político” señala Sandra Botero, directora del informe y docente del a universidad del Rosario.

Los cuatro datos que explican la elección de 2026
1.La campaña presidencial se tomó las redes. Más de la mitad de todo el contenido publicado por el panel de influencers (55,3 %, equivalente a 5.901 piezas) estuvo relacionado con la contienda presidencial. La proporción creció de manera sostenida: pasó de representar una de cada cinco publicaciones en febrero a cuatro de cada cinco en junio, en la antesala de
la segunda vuelta.
2.La «agenda inversa» se consolidó como estrategia. Los lives que los candidatos concedieron a creadores de contenido, y no a periodistas, terminaron obligando a los medios tradicionales a cubrirlos después. El fenómeno, documentado por los investigadores como reverse agenda-setting, se mantuvo constante entre la primera y la segunda vuelta: lo que en mayo era terreno casi exclusivo de las candidaturas de derecha, en junio también lo adoptó el candidato de izquierda, Iván Cepeda.
3.La rabia fue la emoción reina y el tono, mayoritariamente negativo. Una de cada tres publicaciones (33 %) apeló a la rabia o la indignación como principal recurso emocional, y casi la mitad del contenido sobre la campaña (48 %) tuvo un tono negativo, frente a un 42 % positivo. Apenas el 10 % de las publicaciones mantuvo un tono neutral.
4.Las estrategias digitales fueron radicalmente distintas entre las dos campañas punteras. Mientras los influencers afines a la derecha concentraron el 72,5 % de su contenido en la campaña presidencial desde mayo, y la candidatura de Abelardo de la Espriella construyó una colaboración sistemática con creadores de contenido en sus recorridos territoriales, la campaña de Iván Cepeda mostró mucha menos coordinación con influencers antes de la primera vuelta y solo intensificó su presencia en streams tras quedar en segundo lugar.
El informe advierte que la polarización emocional tuvo un patrón claro: las menciones críticas u opositoras a los candidatos apelaron sobre todo a la rabia y la indignación, mientras que las menciones a favor recurrieron a la esperanza, la alegría y la confianza. En las publicaciones sobre Abelardo de la Espriella, el tono positivo predominó (48,9 %); en las que mencionaron a Iván Cepeda, predominó el negativo (54,2 %).
En cuanto al rol de los influencers en la opinión pública, Kristin Wesemann, Directora de Konrad Adenauer Stiftung señala que “el 54% de los adultos afirma obtener noticias a través de medios sociales; estas redes y los creadores de contenido se han convertido cada vez más en actores fundamentales, muy relevantes para formar opinión pública” y añade que “esa habilidad de discutir la política o tomar decisiones políticas en coalición, informadas y de manera civil, fortalece a una democracia.”
Los propios creadores de contenido consultados por los investigadores narran desde adentro cómo cambiaron las reglas del juego en esta campaña donde destacan oportunidades para democratizar la información, nuevos conceptos a partir de visiones diversas, pero sobre todo la posibilidad de llegar a la opinión pública desde redes sociales, pero de manera informada y responsable.
El informe concluye que el marco legal colombiano sobre propaganda política sigue diseñado para una campaña física y un ecosistema de medios tradicionales que ya no son los únicos protagonistas. Los investigadores plantean preguntas abiertas como qué cuenta como propaganda política en el entorno digital, y hacen un llamado a los partidos, el Congreso, el Consejo Nacional Electoral y las plataformas a discutir una actualización normativa que no implique restringir la libertad de expresión ni los derechos digitales de los influencers.
Ficha técnica: panel de 68 influencers en TikTok e Instagram, seleccionado a partir de una encuesta a 753 personas en 81 municipios de 17 departamentos; análisis de 10.666 publicaciones entre el 1 de febrero y el 21 de junio de 2026; panel balanceado por género (50 %/50 %) e ideología (44 % afines a la izquierda, 44 % a la derecha, 3 % de centro).