El informe “La productividad de los micronegocios colombianos” presenta un análisis que evidencia que, pese a su peso en la economía nacional, su productividad continúa siendo baja y altamente heterogénea. Las diferencias territoriales, sectoriales y organizativas se combinan para explicar un panorama productivo desigual, donde la eficiencia depende en gran medida de las condiciones locales y las capacidades internas de cada negocio.
El estudio, elaborado por el Laboratorio Empresarial de Productividad y Competitividad (LabE) de la Universidad del Rosario, muestra que las brechas territoriales siguen siendo profundas. Mientras departamentos como Antioquia, Bogotá y el Valle del Cauca presentan los niveles más altos de productividad laboral y eficiencia en el uso de factores, otros como Cauca, Sucre y Chocó enfrentan restricciones estructurales más marcadas. “En Colombia persisten desigualdades productivas significativas entre regiones. Estas brechas condicionan la capacidad de los territorios para generar crecimiento y bienestar”, afirma Fernando Cárdenas, investigador socio de Lift e investigador de LabE.
Productividad: demanda vs oferta
Las mismas disparidades se observan en la estructura sectorial. Actividades intensivas en conocimiento, como información y comunicaciones, servicios profesionales y transporte, concentran los niveles más altos de productividad, mientras que sectores tradicionales como agricultura, comercio y manufactura siguen rezagados, con una marcada dispersión interna. “Esto revela que la estructura productiva del país sigue mostrando rezagos en sectores de menor sofisticación tecnológica”, señala Jhon Sebastián Villareal, investigador de LabE, destacando la necesidad de orientar capacidades hacia actividades de mayor valor agregado.
Nuevas tecnologías
Más allá de las diferencias territoriales y sectoriales, el informe encuentra que factores como la digitalización y la escala productiva desempeñan un papel decisivo en el desempeño de los micronegocios. El uso de herramientas digitales básicas y la presencia de más de dos empleados están asociados con saltos importantes en productividad. Según Quimbaya, el investigador de LabE: “Los micronegocios con conectividad digital y con más de dos empleados muestran saltos significativos en productividad. La adopción de tecnologías básicas y una estructura organizativa mínima permiten aprovechar mejor el trabajo y mejorar la eficiencia”.
El informe contrasta descriptivamente la productividad laboral y del capital con la Productividad Total de los Factores (Total Factor Productivity, TFP) en el universo de los micronegocios colombianos que, cobran relevancia porque han constituido un porcentaje muy significativo del total de empresas en Colombia en los últimos 5 años, llegando al 93,7% en 2024 según el Registro Único Empresarial y Social (RUES).
Este comportamiento desigual tiene implicaciones claras para la política pública. La combinación de brechas estructurales, poca adopción tecnológica y capacidad organizativa limitada sugiere que los micronegocios enfrentan obstáculos persistentes para escalar y mejorar su desempeño. En palabras de Andrés García-Suaza, “Las brechas observadas evidencian que, sin una estrategia integral, los micronegocios seguirán enfrentando barreras para crecer. Políticas diferenciadas por territorio y sector, incentivos a la formación técnica, apoyo a la digitalización y esquemas que fomenten la formalización son esenciales para cerrar las brechas productivas y potenciar su contribución al desarrollo económico”.






