Los grupos armados organizados ya no necesitan establecer un contacto presencial para iniciar el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes. Hoy, ese proceso comienza mucho antes, en los entornos digitales,
mediante contenidos, narrativas y estrategias que buscan generar confianza, pertenencia y reconocimiento antes de cualquier acercamiento directo.
Esa es una de las principales conclusiones del informe presentado por Save the Chidren, la Mesa Multiactor de Prevención del Reclutamiento en Entornos Digitales, con el apoyo de la Universidad del Rosario. Un trabajo construido a partir de cinco mesas desarrolladas entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, así como de ejercicios participativos realizados con niñas, niños y adolescentes de Tumaco, Buenaventura y Arauca.
El documento define la captación digital como el proceso mediante el cual actores armados buscan influir, atraer y aproximarse a niñas, niños y adolescentes a través de medios digitales para inducir su vinculación a actividades ilegales o violentas. A diferencia de lo que tradicionalmente se ha entendido por reclutamiento, esta fase ocurre antes del contacto directo y, precisamente por ello, representa una oportunidad para prevenir la vinculación antes de que se materialice.
«Durante años entendimos el reclutamiento como un hecho que comenzaba cuando un grupo armado contactaba directamente a un niño o una niña. Hoy la evidencia demuestra que empieza mucho antes, en los entornos digitales, donde se normaliza la violencia, se manipulan las expectativas y se aprovechan las vulnerabilidades. Ignorar esa realidad es llegar tarde”. María Mercedes Liévano, Directora País Save the Children Colombia.
La investigación identifica tres momentos en este proceso: la exposición a contenidos que normalizan la violencia o presentan el poder y el dinero como aspiraciones deseables; la interacción con ese contenido mediante comentarios, reacciones o seguimiento de cuentas; y la activación, cuando se producen contactos privados o invitaciones directas.
El análisis también encontró cinco narrativas que aparecen de manera recurrente en estos procesos: la estetización de la violencia, la construcción de la figura del «duro», la promesa de dinero fácil, la oferta de una falsa familia o comunidad y la reducción de las expectativas de futuro al beneficio inmediato. A ello se suman mensajes afectivos que apelan a necesidades emocionales y de reconocimiento, como «me gusta tu perfil», «aquí somos una familia» o «yo sí te entiendo».
•La estetización de la violencia.
•La masculinidad del «duro».
•La promesa de dinero fácil y rápido.
•La falsa idea de pertenecer a una familia o comunidad.
•La reducción del proyecto de vida al beneficio inmediato.
Además, la captación suele comenzar con mensajes aparentemente inofensivos como: «me gusta tu perfil», «aquí somos una familia», «trabajo fácil» o «yo sí te entiendo».
Advierte el informe además que estas dinámicas digitales suelen combinarse con factores de vulnerabilidad presentes fuera de internet, como la violencia intrafamiliar, el aislamiento, la deserción escolar, las dificultades económicas, la discriminación y la falta de oportunidades para niñas, niños y adolescentes.
Por su parte, Mathew Charles, Ph. D., profesor de la Escuela de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario y director de la Fundación Mi Historia, asegura que, a la fecha, no se cuenta con una cifra exacta de casos en el país.
«No sabemos cuántos casos de captación digital existen porque no se trata de un hecho puntual y fácilmente contabilizable, sino de un proceso que ocurre antes del reclutamiento. La exposición a determinadas narrativas, el contacto progresivo y la construcción de confianza pueden desarrollarse en línea, mientras que el reclutamiento, entendido como la incorporación efectiva al grupo, se materializa en el mundo físico. Cuando un caso llega a los registros institucionales, normalmente vemos el resultado final, pero no la trayectoria digital que lo hizo posible»
Precisamente porque esta modalidad ocurre de forma gradual y suele pasar inadvertida hasta que el daño ya está consumado, la Mesa Multiactor propone avanzar hacia el Protocolo de Respuesta Integral Nacional frente a la Captación Digital (PRINCAD), un mecanismo de coordinación nacional que busca unificar criterios para identificar riesgos, establecer respuestas diferenciadas según cada fase del proceso y definir una ruta clara de actuación, desde la detección temprana hasta el cierre de cada caso.
Un llamado a fortalecer la detección temprana
Los expertos hacen un llamado a construir una ruta nacional articulada de respuesta, exigir mayor corresponsabilidad a las plataformas digitales, invertir en alfabetización digital crítica y garantizar que las acciones de prevención estén articuladas con políticas educativas, sociales y comunitarias que amplíen las oportunidades de niñas, niños y adolescentes.
“Colombia necesita prevenir antes que reaccionar y garantizar que cada niña, niño y adolescente crezca en entornos seguros. No podemos permitir que los algoritmos ocupen el lugar del cuidado, la protección y las oportunidades que toda niña, niño y adolescente merece» añade la directora Liévano.
El mensaje central del informe señala que prevenir la captación digital exige dejar atrás un modelo que actúa únicamente cuando el daño ya está hecho y avanzar hacia uno capaz de reconocer las señales tempranas, coordinar respuestas oportunas y ofrecer a niñas, niños y adolescentes alternativas reales de protección, pertenencia y futuro.
Como cierre del evento, se lanzó la campaña No te comas el cuento, una iniciativa que busca contrarrestar, a través de mensajes animados, las narrativas utilizadas por los Grupos Armados Organizados para convencer, atraer y engañar a niñas, niños y adolescentes, con el propósito de reclutarlos posteriormente.






