Múltiples preocupaciones alrededor de la creciente amenaza del crimen organizado en el departamento del Huila arrojó un debate de control político en la Asamblea, donde también se abordaron temas relacionados con la ejecución presupuestal y el impacto real de las estrategias de seguridad.
Uno de los puntos tuvo que ver con que a las autoridades se le han brindado herramientas institucionales, como la creación de la Dirección de Segurida para avanzar en soluciones reales a las problemáticas del territorio. Sin embargo, durante el debate surgieron dudas sobre la eficiencia de dicha dirección y el uso adecuado de los recursos destinados a este fin.
“De los 71.400 millones de pesos asignados al Plan de Desarrollo para seguridad, se han identificado contrataciones repetitivas, algunas que superan los $100 millones, sin claridad en los resultados”, indicaron los diputados. Igualmente, de las 2.490 cámaras de seguridad supuestamente adquiridas, apenas 330 estarían funcionando en terreno: “Nos preocupa la lentitud en la ejecución. La seguridad no puede esperar a que estos recursos se activen en campaña, la ciudadanía necesita soluciones ya”.
Los testimonios dieron cuenta del temor que se vive en algunos municipios como Baraya, donde el personero Cristian Javier Andrade advirtió sobre el accionar de grupos armados que estarían extorsionando a comerciantes y ganadero: “La comunidad tiene miedo, muchos no denuncian. Incluso funcionarios han recibido amenazas. Aunque el alcalde ha interpuesto denuncias, el miedo persiste y la extorsión se mantiene, especialmente en zonas rurales”.
Desde la Dirección de Seguridad y Convivencia Ciudadana, su jefe, el mayor Óscar Fernando España, reconoció los desafíos y explicó que aunque se ha trabajado articuladamente con la Policía y el Ejército, persisten retos importantes.
“El delito que más nos preocupa es la extorsión, especialmente en Garzón, Algeciras, Neiva y Pitalito. Además, preocupa el uso de menores por parte de los grupos armados para entregar boletas de citación. Estamos viendo cómo instrumentalizan a los jóvenes aprovechándose de sus entornos sociales vulnerables”, detalló España.
Delitos que más preocupan
Uno de los delitos que más nos preocupa en este momento es la extorsión. Aunque existe un subregistro, las cifras oficiales indican que entre 2023 y 2024 se registraron aproximadamente 357 casos. Este es uno de los principales retos tanto para la Gobernación del Huila, a través de la Secretaría de Gobierno y la Dirección de Seguridad, como para las autoridades locales.
Este delito se ha presentado con mayor frecuencia en municipios como Garzón, Algeciras, Neiva y sectores de Pitalito. En estas zonas, grupos armados irregulares han ejercido presión e intimidación contra la población civil y algunos empresarios, exigiéndoles pagos extorsivos. Además, se ha detectado la instrumentalización de jóvenes para la entrega de boletas de citación en zonas donde estos grupos buscan ejercer control territorial.
Principales actores detrás de la extorsión
En el Huila operan tres actores principales vinculados a este delito:
1. Disidencias al mando de alias «Calarcá», presentes en el oriente del departamento.
2. Disidencias de «Iván Mordisco», que operan en la zona limítrofe con el Cauca.
3. Delincuencia común, que en ocasiones se hace pasar por integrantes de los grupos anteriores para cometer actos de extorsión.
Estos tres factores representan una amenaza importante contra la seguridad y el bienestar de la población huilense.
Preocupación por la instrumentalización de menores de edad
Otro aspecto crítico es la utilización de menores por parte de estos grupos ilegales. Se han identificado casos en municipios como La Plata, Pitalito y Garzón, donde jóvenes han sido reclutados informalmente o mediante pagos para distribuir boletas extorsivas. Algunos de estos casos ya cuentan con números de noticia criminal. Esta situación es profundamente preocupante. Los grupos armados están explotando las vulnerabilidades sociales de estos jóvenes, quienes terminan involucrados en actividades delictivas.
Modus operandi del reclutamiento de menores
Los métodos de captación varían constantemente. Estos grupos se adaptan y emplean distintas estrategias para atraer a los menores, incluyendo:
Uso de redes sociales para contacto y persuasión.
Ofrecimiento de dinero, motocicletas o incluso el uso de mujeres jóvenes para atraerlos.
Aprovechamiento de la necesidad económica y social de las comunidades más vulnerables.












