Hay mujeres que decidieron hacer del servicio policial su forma de vida. Son mujeres que, con valentía, vocación y sensibilidad, dejan huella tanto en su labor institucional como en sus familias. La subintendente Anyela Katherine Cañar Ricaurte lleva más de 11 años al servicio de la Policía Nacional, una vocación que nació también en su hogar, pues es hija de un agente de Policía y hermana de un oficial del Ejército Nacional. Creció rodeada de una familia ligada a las Fuerzas Militares, que hoy encuentra en ella una razón más para sentirse orgullosa.
En la Policía Metropolitana de Neiva se destaca como comandante de sección de auxiliares de Policía, acompañando la formación, orientación e instrucción de al menos nueve cursos de jóvenes que se prepararon para servir a Colombia. Su liderazgo, compromiso y dedicación han sido reconocidos con 44 felicitaciones y ocho condecoraciones a lo largo de su trayectoria.
Fuera del uniforme, Anyela es una madre soltera que encuentra en Liam, su hijo de nueve años su mayor motivación. Y aunque asume grandes responsabilidades en el servicio, conserva un lugar muy especial en su hogar: es la consentida de su familia, ese abrazo al que siempre puede regresar y la mujer que demuestra que la fortaleza también se construye desde el amor.
En el Día de la Mujer Policía exaltamos su historia: la de una mujer que honra el legado familiar, lidera con compromiso y demuestra que servir a la patria también es inspirar a las nuevas generaciones.











