En la vereda El Vergel, en el municipio de Garzón, hay una fuente de agua rodeada de naturaleza y de una historia que sus habitantes han transmitido de generación en generación, se trata de la Cascada El Duende, un lugar que, según cuentan los pobladores de la zona, es protegido por un duende, de allí su nombre.
Más allá de la leyenda, este espacio, ubicado muy cerca del Páramo de Miraflores, se ha convertido en un destino para quienes buscan disfrutar de la tranquilidad del campo y conocer nuevas experiencias de turismo rural en el Huila.
En todo el circuito turístico de la Ruta Mágica del café que comprende los municipios de Garzón y Gigante, se encuentra la finca la Esmeralda, un destino con alojamiento en cabañas campesinas, avistamiento de aves, senderismo y la mejor gastronomía con trucha cultivada en la misma finca.
Alrededor de la Ruta Mágica del Café se ha venido fortaleciendo una apuesta por el turismo comunitario. Campesinos de la zona han encontrado en sus propias fincas una oportunidad para recibir visitantes, compartir sus tradiciones y generar nuevas alternativas de ingresos, mientras promueven la protección de los ecosistemas que rodean sus territorios.
“Aquí los invito a conocer este paraíso por descubrir, les ofrezco avistamiento de aves, tenemos cabañas, senderismo, el plato típico de la finca que es la trucha”, destacó Belkys Gonzales, propietaria de la finca la Esmeralda, que también representa una experiencia de conservación ambiental en un territorio que hace parte del área de influencia del Parque Natural Regional Páramo de Miraflores, un ecosistema estratégico para el Huila y que cuenta con 31.647 hectáreas.
Turismo de conservación
El grupo ecológico Águila Real de Montaña es un grupo de monitoreo que trabaja de la mano con algunas universidades en la investigación de la fauna y flora de esta zona del Páramo Miraflores con el fin de aprender y conservar este ecosistema tan importante en nuestro departamento.
“Venimos trabajando desde el 2015 con temas de investigación comunitaria, investigando flora y fauna del Páramo Miraflores, fue uno de los primeros espacios que se abrió para hacer investigación, trabajamos con unas plantillas que tenemos identificadas en el sendero”, explicó José Wilinton, uno de los lideres del grupo ecológico.
Gracias a este trabajo, las comunidades aledañas al Páramo de Miraflores han avanzado en una propuesta de turismo de conservación e investigación. En el proceso han logrado identificar 154 especies de plantas y registrar diferentes especies de fauna mediante cámaras trampa.
Uno de los hallazgos más significativos ha sido la identificación y observación del águila real de montaña, una de las aves rapaces de mayor tamaño de Suramérica y una especie que enfrenta condiciones de amenaza, lo que evidencia el enorme valor ambiental de este territorio.













