Crisis en el humedal El Curíbano de Neiva

Crisis en el humedal El Curíbano de Neiva

El humedal El Curíbano, ubicado en el oriente de Neiva, atraviesa actualmente un periodo de marcada disminución de su espejo de agua, asociado a las condiciones de sequía y a la consecuente reducción de los aportes hídricos al ecosistema. Esta condición resulta relevante debido a que, por tratarse de un ecosistema de origen artificial, presenta una dinámica hídrica estrechamente relacionada con las lluvias, es decir, con disminuciones naturales del nivel durante los periodos secos y recuperación durante las épocas de mayores precipitaciones.
Sin embargo, las condiciones ambientales actuales de este humedal que integra Parque Ciudad El Curíbano, han generado un nivel de afectación que requiere pasar de una fase de seguimiento y monitoreo a la implementación de medidas de contingencia, orientadas a prevenir la pérdida de fauna silvestre y reducir el riesgo para los individuos que actualmente se encuentran en el humedal.
“En el último mes venimos monitoreando el humedal El Curíbano de manera permanente y para ello hemos realizado el monitoreo de calidad de agua, volumen y temperatura del humedal, día a día y esta semana tuvimos información crítica. Recordemos que el humedal El Curíbano es un reservorio artificial que en algún momento alguien construyó a efectos de almacenar agua para el ganado, y donde la fauna nativa encontró refugio, pero también donde las personas han realizado liberaciones de especies que no son propias de la región”, explicaron las autoridades.
Para ello, se ha venido realizando monitoreos fisicoquímicos y bióticos al humedal El Curíbano, en los cuales se ha evidenciado una reducción progresiva del espejo de agua, asociada a las condiciones climáticas actuales y a los efectos derivados del actual Fenómeno de El Niño. Adicionalmente, las condiciones actuales del agua no resultan favorables para el mantenimiento de la biodiversidad acuática, circunstancia que representa un riesgo para la supervivencia de los animales presentes en el humedal, que según monitoreos previos corresponden a babillas, tortugas y peces tanto nativos como introducidos.
“Ante los bajos nivel del cuerpo de agua como resultado del monitoreo permanente, tomamos la decisión técnica esta semana de rescatar la fauna asociada al humedal, por lo que de manera inmediata se dio inicio al protocolo de captura, valoración y reubicación en ecosistemas con mejores condiciones que no tengan los riesgos a los que actualmente están expuestos”, indicaron.

Los hallazgos
La CAM ha realizado monitoreos diarios, en horas de la madrugada, mediodía y noche con el fin de hacer seguimiento a los indicadores definidos. En las últimas verificaciones realizadas en el humedal se han evidenciado signos de deterioro de las condiciones del cuerpo de agua, entre ellos: reducción progresiva del espejo de agua, condiciones de baja disponibilidad de oxígeno disuelto, peces presentando comportamiento de boqueo en superficie, compatible con condiciones de estrés por baja disponibilidad de oxígeno y presencia de peces muertos en algunos sectores de la orilla.

Actividad de rescate y manejo
La jornada de rescate de los animales se realizó este martes 22 de septiembre, bajo estrictos criterios técnicos de manejo especializado de fauna silvestre que implicó captura, contención, valoración y manipulación de animales, la actividad fue desarrollada exclusivamente por profesionales y personal requerido para garantizar las condiciones técnicas y de seguridad del procedimiento.

Las especies
Durante la intervención se logró el rescate de 23 individuos de babilla (Caiman crocodilus) de las cuales, 21 fueron neonatos, 1 juvenil y 1 individuo adulto. Así mismo, cuatro tortugas del Magdalena (Podocnemis lewyana), especie nativa y en categoría de amenaza. De igual forma, se rescataron dos tortugas de la especie Podocnemis cf. Unifilis, nativa de la cuenca amazónica y 14 individuos de tortugas hicoteas, que provienen de la costa colombiana.
En el desarrollo de la jornada se efectuó el rescate de individuos pertenecientes a cuatro especies de peces nativos: 13 individuos de madre bocachico (Cyphocharax magdalenae), 10 individuos de mojarra azul o payasita (Andinoacara latifrons), 140 individuos de cuchas o corotes (Hypostomus hondae) y 60 individuos de guppy nativo (Poecilia caucana). Adicionalmente, se rescataron tres individuos identificados como Astyanax sp. Adicionalmente, se encontraron ejemplares de tilapia plateada (Oreochromis niloticus), especie introducida.
De igual manera, se registraron dos individuos del género Platydoras sp., uno vivo y uno muerto. Este género no corresponde a la ictiofauna nativa de la cuenca Magdalena–Cauca, por lo que su presencia en el humedal podría estar asociada a una introducción de origen antrópico.
“En importante mencionar que allí hay especies que hacen parte de la fauna nativa, como por ejemplo las babillas, la tortuga del Magdalena y algunos peces, pero hay otras especies que la gente sencillamente ha introducido y dejado allá. Por ejemplo, encontramos tortugas hicoteas y tortugas originarias de la Amazonía, entonces esos animalitos nos toca liberarlos en el ecosistema propio de ellos”, manifestaron.
El rescate fue selectivo, buscando la captura de individuos de mediano y gran porte, y dejando en el humedal individuos de menor tamaño con el fin de favorecer la permanencia de las especies en el humedal. Así mismo, la reducción de biomasa puede contribuir a disminuir parte de la demanda de oxígeno asociada a la respiración de los organismos y a los procesos de descomposición dentro del sistema. No obstante, la respuesta del ecosistema será verificada mediante monitoreos continuos por parte de la Autoridad ambiental.

Liberación
Los individuos rescatados fueron valorados por biólogos y veterinarios para determinar el manejo correspondiente de acuerdo con su especie, condición individual, características ecológicas y las disposiciones técnicas y normativas aplicables.
Posteriormente se realizó la liberación de los ejemplares de fauna silvestre nativa en ecosistemas lenticos y loticos de la cuenca del río Magdalena en el norte del Huila, entre los municipios de Palermo y Neiva. El ecosistema escogido para la liberación es un escenario ideal para el hábitat de estas especies, al contar con poblaciones naturales, disponibilidad de espacio y alimento, y aporte hídrico constante aun en época de sequía.