Claudia Sheinbaum, primera presidenta en la historia de México

Claudia Sheinbaum, primera presidenta en la historia de México

Claudia Sheinbaum, exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, es la ganadora de la elección presidencial de México según los resultados preliminares y será la sucesora de Andrés Manuel López Obrador. Claudia Sheinbaum, candidata del partido gobernante Morena, es licenciada en Física y obtuvo una maestría y un doctorado en Ingeniería en Energía. Ha recibido varios reconocimientos por su trayectoria en el ámbito académico.
Nació en la Ciudad de México en 1962, tiene dos hijos y un nieto. Su pareja es Jesús María Tarriba, a quien conoció en la universidad cuando ambos estudiaban Física, y quien actualmente es especialista en riesgos financieros del Banco de México. En 2018 fue elegida jefa de Gobierno de la Ciudad de México, siendo la primera mujer electa que accede a ese cargo. Pero su deseo de formar parte de la política mexicana comenzó en el año 2000, cuando asumió la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal con López Obrador como jefe del Distrito, hasta el 2006.
En 2015 fue la primera mujer elegida jefa delegacional en Tlalpan, cargo en el que estuvo hasta 2017. En los meses siguientes, ya en 2018, entró a formar parte de la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México hasta junio de 2023, cuando después de 4 años en el poder decidió dejar su cargo en la ciudad para presentarse a la candidatura presidencial con el partido Morena —del que es fundadora— y suceder así a su compañero de partido Andrés Manuel López Obrador. En función de su campaña en Morena, Sheinbaum es denominada coordinadora de Defensa de la Transformación, cuya misión, como indica en su perfil de Linkedin, es defender y promover los valores de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México, eje central de la política de AMLO.

Historia
«¿Quién va a colgar la bandera en la rectoría?», preguntaron los líderes estudiantiles de la Universidad Autónoma de México (UNAM) a la militancia en plena lucha contra el rector Jorge Carpizo, quien promovía el cobro de matrículas en la entidad pública. Era enero de 1987. De la muchedumbre salió una estudiante de Física de 24 años. «Yo», dijo, entre los cánticos de «¡huelga, huelga!» La joven se subió al techo del emblemático edificio, puso el pendón e inauguró una nueva protesta contra el neoliberalismo que por entonces, en medio de una crisis económica, se afianzaba en México y empezaba a asomarse en la universidad más grande de América Latina. Casi 40 años después, esa vehemente estudiante acaba de ganar las elecciones para la presidencia de México. Se llama Claudia Sheinbaum Pardo. Muchos mexicanos le dicen «Claudia», a secas. Tiene 61 años, dos hijos, una maestría y un doctorado. Fue alcaldesa de la CDMX. Y desde el 1 de octubre será la primera jefa de Estado en la historia del país.


Trayectoria académica
Gran parte de su vida la ha dedicado a la enseñanza universitaria y el centro de su estudio ha sido las energías renovables y el cambio climático.
En el año 2007, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en ingles), en el que Sheinbaum contribuyó, recibió el premio Nobel de la Paz. Este panel estuvo integrado por más de 600 académicos e investigadores que colaboraron en una serie de informes para difundir un mayor conocimiento sobre cambio climático y atender el problema. Sheinbaum fue autora contribuyente del un grupo de trabajo que escribió un capítulo en un reporte del panel. El Nobel fue otorgado a la organización, no a los contribuyentes. En sus redes sociales Sheinbaum se define como científica, humanista, con profundo amor a su patria y a su pueblo.

Perfil
Su amiga, asesora y colega Diana Alarcón explica: «No es que haya dejado de ser rebelde. Es que cambió el lugar donde está, su posición en el movimiento, pero no cambió la convicción que asumió desde muy chiquita de luchar por la gente». Ese lugar será ahora la presidencia de un país de 130 millones de habitantes con 36% de pobreza, una extensa frontera con Estados Unidos, una tasa alarmante de feminicidios y parcialmente sometido por el crimen organizado.
Un país que viene de ser gobernado por un hábil político que termina su mandato con 60% de aprobación, una economía estable y cierta sensación de optimismo entre las mayorías: Andrés Manuel López Obrador. La popularidad de AMLO, como le conocen en México, explica parte de la holgura con que ganó Sheinbaum, que superó a Xóchilt Gálvez por más de 30 puntos porcentuales y será, probablemente, la candidata más votada de la historia, con más de 30 millones de votos. Pero Sheinbaum, además de ser una pieza clave del proyecto obradorista, de la llamada Cuarta Transformación, es una rigurosa científica que ha aplicado sus laureadas investigaciones en exitosas políticas públicas.

Cómo llega a la presidencia
A pesar de los escándalos, más del 60% de los chilangos aprobó la administración de Sheinbaum en CDMX. Eso la colocó como la favorita para suceder a AMLO en la reñida contienda contra los pesos pesados de la izquierda —todos hombres— dentro de Morena, la coalición oficialista. «AMLO, con el tiempo, aprendió a respetarla», afirma Jorge Zepeda Patterson, un periodista y comentarista político que los ha entrevistado y perfilado. «Aprendió a considerarla la persona más apta para sucederlo; se dio cuenta de que es alguien que cumple con responsabilidad, que puede no ser política, pero que es tremenda administradora pública».El llamado «humanismo mexicano» que coloca a Sheinbaum y a AMLO, pese a sus diferencias, en el mismo movimiento propone una transformación del país tan relevante como la independencia, las reformas liberales del siglo XIX y la Revolución Mexicana. De ahí, precisamente, que le llamen la Cuarta Transformación.
El plan de gobierno de Sheinbaum contempla «100 pasos para la transformación», entre los cuales está aumentar las becas universitarias y escolares, dar pensiones a mujeres dedicadas al cuidado, fortalecer sistemas médicos de diagnóstico y salud mental, construir cientos de miles de viviendas y llevar a rango constitucional la paridad salarial de género. Mucho se ha especulado sobre cómo será la Sheinbaum presidenta: si tendrá «sello propio» —como prometió en campaña—, si AMLO le dará órdenes, si continuará el pragmatismo hacia EE.UU., si conseguirá atender las demandas de las mujeres y si logrará mantener controlados a los gobernadores, militares y políticos tradicionales. «Lo que sí te puedo asegurar es que ella será ella», dice Alarcón, su amiga y asesora.

Con información de CNN/BBC/

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