Dramas y testimonios por asesinatos y desapariciones forzadas en el Huila

Dramas y testimonios por asesinatos y desapariciones forzadas en el Huila

Se cumple en Neiva la Audiencia de Reconocimiento y Aceptación de Responsabilidad de 74 comparecientes por asesinatos y desapariciones forzadas en el Huila, que es liderada por la JE, por los denominados ‘falsos positivos’.
«Vengo desde el municipio de La Plata, de la vereda Villa de Leyva, en representación de mi padre y de mi hermano, y en nombre de las 208 víctimas», dijo Neira Yolany Alvira Pizo. Su padre, Arquímedes Alvira Lemus, y su hermano Reinel, quien tenía 17 años, fueron asesinados y presentados como falsas bajas en combate.»Me siento orgullosa porque este es el sombrero de mi padre, el sombrero que cargaba con elegancia para protegerse del sol. Me siento orgullosa de ser hija de un campesino», dijo Neira Alvira, entre lágrimas y levantando con la mano el sombrero de su padre.

Miller Damián Forero Cruz, capitán (r) y antiguo comandante de dos compañías como orgánico del Batallón ‘Cacique Pigoanza’, subió al atril a hacer su reconocimiento. «Reconozco mi participación en la planeación, ejecución y ocultamiento de los asesinatos de personas que no hacían parte de ninguna estructura criminal», dijo Forero. Forero usó su intervención para ilustrar cómo se llevaba a cabo la ejecución de los crímenes una vez que recibían la supuesta información de inteligencia de informantes, guías y reclutadores. «Esa información llegaba a nosotros, los hombres en terreno que íbamos a ejecutar a estas personas», contó el compareciente de la fuerza pública. «Con una señal, que podía ser un disparo al aire, el soldado que había decidido acabar con la vida de la persona le disparaba», describió Forero, indicando que en varias ocasiones actuaron de la misma manera, luego de preparar las escenas de los crímenes para simular los combates.

«Yo, Andrés Humberto Morales Varela, estoy aquí para aceptar mi responsabilidad por crímenes de lesa humanidad, por el asesinato de personas inocentes que no tenían nada que ver en el conflicto, porque en ese momento no había guerrilla en esas jurisdicciones», dijo el soldado profesional (r), quien perteneció al Batallón ‘Magdalena’, y forma parte del grupo de comparecientes vinculados a la investigación, pero que no fueron seleccionados como máximos responsables. Varela se dirigió a las familias de Cristóbal Barrera Narváez y de Jaime Martínez Rodríguez, en especial a la señora Luz Mery Martínez: «Su hermano no era un guerrillero ni mucho menos un delincuente. Su hermano era un campesino trabajador», dijo. «A los medios de comunicación y al pueblo en general se les mintió. Con vergüenza les digo, nunca debí cumplir esa orden porque fue una orden que llegó del sargento y, desgraciadamente, yo la cumplí. Me arrepiento desde lo más profundo de mi ser», expresó Morales Varela.

«En esta audiencia quiero hacerles un llamado. Quiero que cierren sus ojos, imaginen cómo serían sus vidas si perdieran a sus padres, hijos, hermanos o esposas de esta manera», les pidió Neira Alvira Pizo. «Quiero que piensen en las profundas consecuencias generacionales que han ocasionado por cumplir una orden. No se trata solo de cumplir órdenes, se trata de reconocer la humanidad en cada persona y valorar cada vida como única e irremplazable», agregó la señora Alvira Pizo. Neira Yolani molió los granos de café indicando que esto hace parte de las enseñanzas y las raíces que le dejó su padre. «Todas las personas asesinadas nos dejaron unas raíces que nos dan la fuerza para sacar adelante nuestras familias», dijo. Neira invitó al magistrado Alejandro Ramelli a compartir una taza de café: «Esto queremos hacerlo como un compromiso para que ustedes nos ayuden a esclarecer la verdad», le pidió Neira al magistrado mientras le sirvió el café. «La misericordia de la verdad se encuentra, la justicia y la verdad se abrazan», fue el mensaje final de Neira antes de fundirse en un abrazo con el magistrado Ramelli.

El sobreviviente Aladino Ríos Sánchez fue testigo del asesinato del campesino Albeiro Hernández Cerón. Aladino habló en representación de un grupo de víctimas asesinadas según las prácticas del tercer patrón criminal identificado por la JEP. En su intervención, Aladino mencionó también los distintos daños morales y físicos que tuvieron que sufrir los familiares de las víctimas a causa del asesinato de sus seres queridos. «Todos estos atropellos fueron causados por los comparecientes aquí presentes. En calidad de vocero, solicito verdad completa, pues las víctimas merecemos respeto y verdad», pidió. Ríos mencionó que, a partir de lo que el entendió tras lo dicho por algunos comparecientes, la raíz de estos hechos fue la directriz ministerial 021 de 2005, la cual daba un incentivo económico de $3.815.000 por cada guerrillero dado de baja.

Eyra Urquina Rojas, hermana de Ever Urquina Rojas, habló en representación de las víctimas. Su hermano fue asesinado el 17 de enero de 2008. «Mi hermano Ever era un joven trabajador, honesto, muy cariñoso, querido por la comunidad, que tenía un proyecto de vida y trabajaba por los hermanos porque nosotros quedamos huérfanos a muy temprana edad», relató Eyra. «Ocho días después lo encontramos sepultado en el cementerio de San Agustín, que queda a una hora de Pitalito. Estaba sepultado sin identidad. Fue muy doloroso, pero la consternación más dura fue saber que había sido asesinado por nuestro Ejército Nacional, porque el Ejército es como el papá de la casa», dijo Eyra.

William Andrés Capera Vargas, quien perteneció al Batallón ‘Magdalena’ y fue imputado por la JEP en el caso conjunto del Cementerio Las Mercedes de Dabeiba (casos 03 y 04), intervino para hacer su reconocimiento en calidad de máximo responsable. Capera explicó que era muy difícil que los altos mandos del batallón no supieran nada. Contó cómo una falsa operación fue organizada por el mayor Francisco Adrián Álvarez Calderón y el sargento Carlos Hernán Rodríguez Vera. «Es imposible que mi coronel diga que no sabía nada cuando él mismo me decía: ‘William, ¿cuándo se pone en rojo’? Ponerse en rojo era presentar un resultado operacional», dijo Capera.

José Alirio Triana Rosas, no máximo responsable, perteneció al Batallón ‘Pigoanza’. Allí desempeñó actividades de inteligencia. Sin embargo, Triana contó en la audiencia que su participación consistió en trasladar los cuerpos de las víctimas. Triana reconoció que fue él quien llevó a cabo el traslado de los cuerpos de la menor de edad Hortensia Tunja Cuchumbe y de Manuel Antonio Tao, desde la base militar de La Plata, Huila, hasta la morgue del mismo municipio. Triana también ratificó su responsabilidad por participar directamente, como autor y organizador, en los hechos en los que fueron asesinados: Jhon Germán Vargas Calderón, Yair Hoyos Alzate y Álvaro Marín Silva.

Sandra Liliana Vargas Calderón, hermana de Jhon Germán Vargas Calderón, asesinado el 11 de abril de 2007 en Garzón, Huila, tomó la palabra como vocera de las víctimas en la jornada de la tarde del segundo día de Audiencia de Reconocimiento y Aceptación de Responsabilidad, subcaso Huila-Caso 03.»Aunque no tuvo la oportunidad de terminar sus estudios aprendió a trabajar la tierra con dedicación y esfuerzo desde muy temprana edad, siempre pensando en ayudar a nuestros padres y hermanos a salir adelante», contó Sandra sobre su hermano. «Aún lo extraño mucho», continuó Sandra Liliana, recordando los momentos de vida con su hermano. «Especialmente (recuerdo) su sentido del humor y (las) risas que compartíamos en familia. No olvido su cara ni su último cumpleaños. Su memoria está siempre en mi corazón y me duele profundamente que haya partido de una manera tan violenta», agregó.

James Horacio Garnica Muñoz, soldado profesional (r) de la Agrupación Afeur no. 11, no máximo responsable, expresó que reconocía «el asesinato de personas inocentes, personas vulnerables escogidas para llevarlas a un sitio y asesinarlas». Garnica reconoció que participó en el asesinato de Juan Carlos Aguirre Macías: «Yo estuve allí y le disparé. Estoy arrepentido por haberle causado ese daño a su familia, a su madre, a su hermano y a sus hijos. Acepto mi responsabilidad en la ejecución y en el encubrimiento». «Al ver el dolor de ustedes, que son adultos, pienso en el dolor de los niños. Yo tengo mis hijos y me imagino cómo sería si se quedan sin su padre. En el momento en que cometimos los hechos no pensamos en el dolor de nadie», dijo Garnica Muñoz.

Me encuentro ante ustedes para reconocer y aceptar mi responsabilidad por el asesinato de Miller Andrés Blandón, Álvaro Hernández Ramírez Falla y Juan Diego Ramírez Peña», dijo Alejandro Aguilar, seleccionado por la JEP como no máximo responsable, quien al momento de los hechos era cabo primero del Batallón ‘Magdalena’. Miller Andrés Blandón Álvarez era conocido en Neiva como la ‘Estatua Humana’, recurso artístico que usaba para ganar dinero en el centro de la ciudad. Fue asesinado el 18 de julio de 2008 en Pitalito, Huila, cuando tenía 25 años. «Agradezco a las víctimas esta oportunidad de estar aquí dándoles la cara para poderles aclarar que sus familiares no eran bandidos, no eran guerrilleros, fueron asesinados en estado de indefensión», dijo Alejandro Aguilar.