Guillermo González Pimiento
Aprendamos
Hola hola…
Recuerdo perfectamente el primer “no” que dije en mi negocio.
Era un cliente grande, con presupuesto alto,
pero con algo que no se compra con dinero: respeto.
Me interrumpía, cambiaba los acuerdos,
y pedía descuentos por “visibilidad”.
Antes, lo habría aceptado.
Por miedo, por ego, o por necesidad.
Ese día no.
Dije no,
y fue el mejor negocio que no cerré en mi vida.
Porque cuando aprendes a decir que no,
empiezas a decirle sí
a clientes que sí valoran tu trabajo,
a tu energía,
y a tu propósito.
El “no” también vende.
Solo que vende algo más grande:
tu paz.
¿Le has dicho NO a algún cliente que no vibra en tu misma frecuencia?
Te leo,
Guillermo






