Por: Fernando Gasca
Satanizar a las personas que suscribieron el proceso de paz, es un desconocimiento del derecho (su justicia transicional y las sanciones contempladas), pretender que el proceso debe terminar en larga condena y restauración económica, es desconocer el derecho internacional, en ocasiones, hasta los más recalcitrantes opositores han expresado que “prefieren un guerrillero desmovilizado a un guerrillero en armas”; No obstante, otras personas, insisten, saliendo del templo, luego de una homilía y acabando de rezar y expresar ante Dios: …perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos…” no dudan en recordarle a sus cercanos, allegados y publico en general, que no debemos perdonar, que es necesario, cobrar (y con creces) a todo aquel que hubiera tenido una vida no digna ni correcta.
Claro, la frase más frecuente es que esos fueron criminales. Si, es cierto, por eso se hacen los procesos de paz, para lograr que dichos seres dejen de ser criminales y retornen a la vida civil, obvio, se cae de su peso, los procesos de paz no se realizan entre amigos. No. Los procesos se hacen, se firman entre enemigos.
Acerca de si un reinserto o un firmante del acuerdo pueda o no hablar de su vida pasada o comentar sobre los hechos presentes, pensaría que sí, lo primero para recordarnos lo que no se debe volver a cometer, lo segundo para entender, comprender y aceptar que esos seres hoy, son personas inmersas en la actual sociedad.
Ahora, que, si ocupan o no curules, pues la justicia transicional y las cortes internacionales han determinado que los actos cometidos bajo sedición (que usualmente se castigan con penas privativas de la libertad) en el proceso de paz se tradujo en desmovilización, dejación de armas y en ocasiones reparación a víctimas. Bueno, lo de la graduación y calificación de las penas es del resorte de la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) y acá, vuelve aquel del puño en pecho, padrenuestros y demás a tratar de desconocer los hechos y los diálogos, a descalificar a los firmantes y a los jueces y a pretender impartir otra justicia, la de él, una postura más cercana a la venganza y en contravía de su credo apostólico y romano.
Aclaro, bajo ninguna circunstancia estoy diciendo que estas personas sean santos de mi devoción, no, lo que estoy es comentando los hechos y las circunstancias de modo, tiempo y lugar que hemos tenido que vivir en nuestro país.
A propósito de ex criminales, de ex confesos, de santos y camándulas, recordemos por un breve momento que el diablo primero fue ángel, antes de ser santo, San Mateo no fue propiamente una pera en dulce; recordemos a San Dimas (el buen ladrón); que decir de aquel que robaba por mera fascinación y que en sus confesiones nos habló del robo de las peras, si, de San Agustín. Los católicos también rezan a Santa Pelagia, la libertina que se convirtió en monja, amigo camandulero, ore por Santa María de Egipto, la ninfómana, la prostituta que ejercía al gratín, tal vez por no cobrar la juzgaban); también fue reconocido como ejemplo a seguir el centurión romano que apuñaló el cuerpo de Jesús, otros dicen que fue con una lanza, pero éste lanza es conocido como San Longino.
Si son varios (yo diría que bastantes) los personajes que primero fueron transgresores de la ley y luego santos, no aspiro a que ninguno de los reinsertos de hoy, vaya a ser santo. La lista puede seguir con Santa Olga de Kiev, recuerdan la que fue asesina de masas, la que mandaba a rodear ciudades y a prenderles fuego con todo y personas al centro, vayan prendiéndole un cirio o una vela. Sigue San Bruno el del apellido largo y de difícil pronunciación Sserunkuuma, quien previo a su santidad se desempeñaba como extorsionista, si, como lo leen, ya existía ese delito (y además fue perdonado y santificado). Por hoy, cierro con quien en vida fue conocido como el sacerdote de satanás, a quien la iglesia reconoce como el Beato Bartolo Longo.
Definitivamente, el camino siempre ha estado lleno de piedrecitas y uno que otro sapo, con sus paticas hemos tenido que tragar.
Padre, perdonanuestrasofensasasicomonosotrosperdonamosalosquenosofenden.
Neiva. Junio 21 de 2025







