Para debatir el futuro del Páramo de Miraflores, uno de los ecosistemas más estratégicos del sur colombiano, ante la entrega de tierras, con fines productivos, a comunidades indígenas del Cauca en áreas ambientalmente protegidas entre los municipios de Garzón y Gigante, se cumplió una audiencia pública en la Asamblea Departamental del Huila.
En ese sentido, se destacó la importancia del espacio como una oportunidad para escuchar a todas las partes y construir consensos en defensa del medio ambiente y del territorio huilense. La autoridad ambiental frente al uso de áreas protegidas expresó que: “No puede permitirse que predios dentro del parque natural sean usados para reforma agraria. Estas tierras deben ser conservadas, restauradas y protegidas por el Estado”.
Explicaron que predios como el de Gigante abastecen a más de 600 familias con agua potable, y por su alto valor en biodiversidad, deben ser destinados exclusivamente a conservación. “No se trata de negar derechos a comunidades vulnerables, sino de garantizar que estos procesos no sacrifiquen ecosistemas estratégicos”, concluyen.
Desde la Agencia Nacional de Tierras en Huila defienden el proceso de adjudicación del predio Paraíso a una comunidad indígena. Aunque reconocen la falta de coordinación en algunos momentos, niegan que haya habido desconocimiento del carácter ambiental del área: “Los procedimientos incluyen conceptos técnicos de las corporaciones y seguiremos abiertos al diálogo interinstitucional”.
Conclusiones: acciones inmediatas y próximas mesas de trabajo
1. Reubicación de las familias asentadas en el predio Paraíso.
2. Suspensión del proceso de compra de predios El Roble, Santa Helena y lotes en la vereda El Vergel (Garzón).
3. Revisión de la entrega del predio Mañanitas a comunidad indígena.
4. Prohibición de compra de predios ubicados en zonas traslapadas con parques naturales.
5. Instalación de una mesa técnica interinstitucional en el municipio de Garzón.
6. Revisión cartográfica conjunta entre la CAM y la ANT de los polígonos de áreas protegidas antes de futuras adquisiciones de tierras.
Estas decisiones buscan garantizar un equilibrio entre la necesidad de acceso a tierras para comunidades rurales y la urgente protección de ecosistemas clave como el Páramo de Miraflores.
La audiencia deja un precedente en el Huila: la defensa del medio ambiente y los derechos de las comunidades no son excluyentes, pero requieren de coordinación estatal, planificación rigurosa y un respeto absoluto por los límites naturales. El Páramo de Miraflores no es solo un ecosistema, es el corazón hídrico del departamento, y su protección es un deber colectivo.






