El escritor Mario Vargas Llosa murió a los 89 años en Lima, Perú. Según un comunicado emitido por sus hijos, el autor murió rodeado de su familia y en un ambiente de paz. La noticia marca el final de una vida dedicada a las letras y deja un legado literario que trascenderá generaciones. Vargas Llosa fue autor de las celebradas novelas “La ciudad y los perros” y “La fiesta del chivo”. Novelista prolífico, ensayista y receptor de múltiples galardones, recibió el Nobel en 2010 tras ser considerado uno de los contendientes para el premio por muchos años. El pasado 28 de marzo Vargas Llosa había cumplido 89 años. Su hijo Álvaro, quien se encargaba de difundir novedades y fotografías de su padre, publicó en X las que serían las últimas imágenes públicas del escritor. Vargas Llosa murió en su casa limeña, donde residía desde 2022 tras un largo periplo que le llevó a vivir en Europa desde la década de 1990.
El escritor había vuelto a vivir en su apartamento limeño, ubicado en el bohemio distrito de Barranco y con vistas al océano Pacífico, donde retomó su relación con su esposa, Patricia Llosa, y los paseos por su ciudad adoptiva.
Nacido en Arequipa (Perú) en 1936, siempre mostró una gran capacidad y disciplina para trabajar y un deseo vital que le llevaron a meterse en diferentes ámbitos además de la escritura, como ser candidato a la presidencia del Perú en 1990 o subirse a los escenarios como actor. Con una vida marcada por los éxitos -salvo el fracaso de su experiencia política-, el favor de los lectores y con todos los premios posibles (Nobel, Cervantes, Príncipe de Asturias, Rómulo Gallegos, Planeta o Jerusalén, entre otros)- la historia del académico y escritor estuvo determinada por la figura de su padre, un hombre autoritario que nunca quiso que fuera escritor.
Su deslumbrante carrera comenzó en los años sesenta con obras como La ciudad y los perros, La casa verde o Conversación en La Catedral. Vargas Llosa se convirtió en febrero de 2023 en el primer autor de lengua española en ingresar a la Academia de la Lengua de Francia, y en su discurso aseguró que «gracias a Francia», donde empezó a escribir algunas de sus novelas más destacadas, descubrió «otra América Latina».

Un legado literario que perdurará
La muerte de Mario Vargas Llosa representa una pérdida significativa para el mundo de las letras. Reconocido como uno de los máximos exponentes del llamado “Boom Latinoamericano”, el autor peruano dejó una huella imborrable en la literatura universal. Su obra, que abarca novelas, ensayos y piezas teatrales, ha sido traducida a múltiples idiomas y ha influido en generaciones de escritores y lectores.
Entre sus títulos más emblemáticos se encuentran “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral”, “La casa verde” y “La fiesta del Chivo”. Su estilo narrativo, caracterizado por la complejidad estructural y el análisis profundo de las realidades sociales y políticas, lo convirtió en una figura central de la literatura contemporánea.
El reconocimiento internacional llegó en 2010, cuando fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, un hito que consolidó su posición como uno de los grandes escritores de la historia. En su discurso de aceptación, Vargas Llosa destacó el poder de la literatura para transformar la realidad y fomentar la libertad, valores que marcaron tanto su obra como su vida. Más recientemente, en 2023, fue admitido en la Academia Francesa, convirtiéndose en el primer escritor de habla hispana en alcanzar este honor. Este reconocimiento subraya la universalidad de su obra y su influencia en el ámbito cultural más allá de las fronteras de su país natal.
Trabajó en periódicos y como asistente de un historiador, estudió Derecho y Literatura en la Universidad de San Marcos, perteneció brevemente al prohibido partido comunista de Perú, y ganó un viaje de 15 días a París por su cuento «El desafío», que forma parte de su único libro de cuentos, «Los jefes».
Fue en ese período que conoció la obra José Carlos Mariátegui, Carlos Marx y Sarte, fundamentales para su pensamiento político temprano, y la del estadounidense William Faulkner, quien lo marcó por su prodigiosa técnica novelística. También leyo con fruición a Alejandro Dumas, Víctor Hugo y Gustave Flaubert, otro de sus grandes maestros. Fue también cuando, en un caso de rebeldía tribal, se casó, a los 19 años, con su tía materna, Julia Urquidi, 11 años mayor que él y divorciada.
De su relación con ella y su trabajo en Radio Panamericana saldría una de sus novelas más exitosas y graciosas: «La tía Julia y el escribidor». De su experiencia limeña en tiempos de la dictadura del general Manuel Odría, la monumental «Conversación en la catedral», y de Piura y dos estadías en el Amazonas peruano, «La casa verde».
Cinco obras imprescindibles
-La ciudad y los perros (1963)
-Conversación en la catedral (1969)
-La tía Julia y el escribidor (1977)
-La guerra del fin del mundo (1981)
-La fiesta del chivo (2000)

La fiesta del chivo
En 2000, cuando nadie lo esperaba, volvió a publicar una novela total con «La fiesta del chivo», que rivalizaría con sus grandes logros en la escritura, como «Conversación en la catedral» o «La guerra del fin del mundo». Era el regreso del Vargas Llosa que se metía en el fragor de los grandes acontecimientos políticos y de la violencia. Y también el regreso a un tema caro para los escritores latinoamericanos: el caudillo devenido en dictador.
«Trujillo pertenece a esa clase de dictadores que no solamente brutalizan y espantan a una sociedad sino que llegan a seducirla. Logran endiosarse y el grueso de la población les rinde culto», dijo en una ocasión sobre el hombre que controló República Dominicana por tres décadas. Fue, quizás, la última gran novela que escribió un integrante del Boom y es la más admirada del escritor en el mundo anglosajón. Entonces, el 9 de octubre de 2010, cuando Mario Vargas Llosa se encontraba en Nueva York dictando un curso de literatura en la Universidad de Princeton, a su apartamento alquilado entró la ineluctable llamada desde Suecia: había ganado el premio Nobel de Literatura de ese año.
Final
Después de un período en el que publicó varios ensayo y unas novelas menores, Vargas Llosa volvió a las primeras planas… pero de las revistas del corazón, a las que en múltiples ocasiones había manifestado su desprecio: a los 79 años de edad había puesto fin a su relación de medio siglo años con Patricia para irse a vivir con la socialité española Isabel Preysler, exesposa del conocido cantante Julio Iglesias.
Desde entonces no fue extraño a las portadas de magazines como Hola. Las pocas veces que habló sobre el tema lo explicó como consecuencia de un intenso amor, que al menos públicamente duró hasta diciembre de 2022, cuando la separación de la pareja fue anunciada, acaparando una vez más las portadas de la prensa rosa, y no tan rosa.
También en 2022, a sus 86 años, ocupó el sillón número 18 de la Academia Francesa de la Lengua, los llamados «inmortales». Se convertía así en el primer escritor que no había publicado su obra en francés en ocupar un puesto en los casi 400 años de la ilustre academia.
A fines de ese año terminó su relación con la Preysler y se reconcilió con Patricia. En 2023 publicó la que, anunció, sería su última novela: «Te dedico mi silencio». También dejó de escribir su columna semanal, Piedra de Toque, que había publicado por décadas. Al momento de morir, Mario Vargas Llosa era el último representante de una generación de monstruos que dominaron el panorama literario, intelectual y politico de América Latina durante el siglo XX
Con información de www.clarin.com/www.infobae.com/www.bbc.com/






