Por Guillermo González Pimiento
Director Aprendamos
Sí, lo confieso…
Soy del famoso Club de las 4 de la mañana.
Y no es por moda ni porque quiera llevarme el premio al más madrugador.
Es porque descubrí que ese rato antes de que el mundo despierte es un diamante…
A esa hora no suena el teléfono, no hay notificaciones, no hay interrupciones.
Solo estás tú, tus pensamientos y lo que decidas hacer con ellos.
En mi caso, esas primeras horas me sirven para organizar mi día, agradecer, leer, estudiar, escribir, hacer ejercicios…
y arrancar con la sensación de que ya gané la jornada antes de que empiece.
Claro, no hago todo eso cada día.
Mezclo algunas de esas cosas dependiendo de la prioridad de mi semana, pero lo que no es negociable es…
Despertar a las 4 am para aprovechar ese momento tan valioso
Y antes de que me lo digas… “Guillermo: pero tengo un hijo.
Eso es muy complicado para mi”
Yo también tengo un hijo.
También tengo días caóticos, reuniones inesperadas y mil pendientes como cualquiera.
Pero por eso mismo, levantarme a las 4 am me da la ventaja de adelantarme al día que puede tener imprevistos.
Y si, a las 5 am despierto a mi hijo y disfruto una hora con él.
¿Por qué te cuento esto?
Porque sabes que me encanta compartir lo que a mí me funciona.
De hecho, ese es el objetivo de esta nota, mostrarte lo que aplico para que, si quieres, lo pruebes tú también.
No se trata de que copies mi rutina al pie de la letra, sino de que descubras que si yo, una persona tan normal como tú, puedo hacerlo, tú también puedes.
Y no necesitas cambiar toda tu vida para verlo, prueba una semana. Quizás descubras que ese silencio de las primeras horas se convierte en tu mejor aliado.
Obviamente, revisa si tu mejor hora es temprano, pues puede ser en la noche, a media mañana, etc.
Un abrazo y feliz fin de semana






