Miguel de León.
Digamos que José Eustasio Rivera definió al artista integral de esta forma: “sin ser un poeta de profesión, adelanto paralelamente a mis versos la obra de mi propia vida” y esa búsqueda de la entereza del escritor, pasa igualmente en la escogencia de los géneros literarios. Sentirse bien en uno u otro, por eso uno de los grandes problemas que tuvo Rivera fue la crítica que le hacían a su novela en el sentido que era muy poética. Gerardo Aldana parece no tener este problema, es decir, él deja que sean sus historias las que escojan el género. Su proceso creativo encuentra su voz o su nicho natural no por imposición, sino a través de la exploración y la afinidad temática o formal.
Para él, los géneros son herramientas para dar forma al proceso de creación literaria. Por eso, después de escribir tres poemarios, de pronto nos sorprendió con una novela para contar su propia versión de la violencia colombiana. Y ahora nos entrega un libro con minificciones. Y en todos, uno siente, que el escritor no se limita a narrar historias, sino que “entrega una cartografía de mi propia alma donde la piel, el barro y la sombra son los único puntos cardinales”. Aunque uno siente que Gerardo puede sentir afinidad por la poesía y de hecho, por ejemplo, sus columnas periodísticas al igual que sucedía con Rivera, tienen un aire poético que a veces nos hace perder el hilo de lo que está comentando, sigue dejando que cada historia adapte el genero que le de mayor comodidad a la historia que quiere contar.
Esta búsqueda del genero literario parece complicar un poco al escritor Jorge Guebely cuando hace la presentación del más reciente libro de Gerardo Aldana “La Métrica del Silencio”, pues dice que hay “muchos destellos de una poesía depurada, no son cuentos aun cuando aparecen narraciones con textura de cuentos, tampoco un libro de minicuentos aun cuando predominan textos cortos con rostro de minicuentos, ni es libro de testimonios aun cuando existe un gran testimonio sobre n gran testimonio sobre uno de sobre uno de los buenos escultores de la región para Colombia”. Tal vez por ello mismo, el autor nos propone un recorrido a la memoria personal y colectiva en búsqueda de claridad con tal de actualizar las pequeñeces y grandezas del ser humano regional.
Para ello, Gerardo ha escogido 26 textos, y los ha agrupados en un libro titulado “La Métrica del Silencio, relatos de piel, barro y sombra”, que el autor presentará este lunes 27 de abril en la Feria Internacional del Libro en Bogotá. El libro tiene una bella portada de Olga Lucia Diaz, quien a su vez realiza unas interesantes ilustraciones interiores. Lo ha dividido en cinco capítulos cada uno con una atmósfera diferente, que van desde el deseo amoroso a las cicatrices de la guerra. Pero en todos busca el rostro de la tierra, la sombra que cae en todos los seres humanos y el paisaje se funden en un solo abrazo de arcilla. Todas esas minificciones son para Gerardo herramientas para encontrar al final del camino, la verdad de cada lector, a eso le apunta este nuevo libro.







