‘Informalidad laboral: condena a una vejez precaria’

‘Informalidad laboral: condena a una vejez precaria’

A pesar de años de debate, el mercado laboral colombiano mantiene patrones que condenan a los trabajadores informales a un presente precario y a una vejez marcada por el abandono y la pobreza. Así lo planteó Any Benítez, consultora y asesora en pensiones y exvicepresidenta de Beneficios Económicos Periódicos de Colpensiones, en el II Foro Longevidad y Centenarios: La Oportunidad del Siglo XXI, al señalar que actualmente millones de personas en la informalidad enfrentan la realidad de que jamás podrán acceder a una pensión.
Mientras el debate público se concentra en la sostenibilidad del sistema pensional y las altas tasas de informalidad, Tito Crissien, CEO CienTech – Mangus Academy y asesor de la Universidad de la Costa, comentó que la solución no es «asistir» a los mayores, sino integrarlos al mercado formal de conocimiento.
Según el informe La Economía de la Longevidad en Colombia, liderado por Crissien, el país está desperdiciando un activo estratégico: el conocimiento de miles de profesionales que, tras jubilarse, son empujados a la inactividad o la informalidad.

Las 5 claves del complejo envejecimiento informal en Colombia
Any Bernítez, durante el foro que organizaron la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa y Longevidad Saludable, analizó las cinco premisas que definen el difícil panorama del envejecimiento en la informalidad en el país.
1. Vivimos más, nacemos menos
El sistema pensional de reparto, basado en que los jóvenes financian las pensiones de los mayores, enfrenta un desafío demográfico crítico. Colombia y América Latina están envejeciendo más rápido que otras regiones del mundo. «Esto no es un tema del futuro, es un tema del presente. Debemos tomar decisiones hoy», advirtió Benítez.
Para la experta las cifras son contundentes: en 2021, las personas mayores representaban el 14 % de la población y para 2050, serán el 21 %. Mientras la esperanza de vida crece (76,5 años en promedio, y cercana a los 80 para las mujeres), la natalidad va en picada. En 2025 se registró el menor número de nacimientos de la última década, con una tasa de fecundidad de apenas un hijo por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1).
Sobre este fenómeno, Juan Manuel Anaya, director de Longevidad Saludable y coordinador académico del foro, comentó que el éxito biológico de vivir más años debe ir acompañado de un sistema que lo soporte. La longevidad es, sin duda, un triunfo de la medicina y la salud pública, pero si no se garantizan condiciones de vida dignas, ese triunfo se convierte en una carga social y económica.

2. Envejecer en Colombia es sinónimo de vivir sin pensión
Para Benítez la informalidad es el gran obstáculo. Según el DANE, asciende al 55,3 %, lo que significa que más de la mitad de los trabajadores carecen de protección y seguridad social. Esta situación se agrava en el campo, donde la informalidad es del 83 %. «Ver empleos formales en el campo es algo casi inconcebible», señaló.
La inestabilidad laboral impide acumular las semanas necesarias. En Colombia, 3 de cada 4 personas pasan más de un tercio de su vida laboral en la informalidad o el desempleo. La consecuencia es cruda: solo 1 de cada 10 personas logra completar el tiempo de cotización requerido durante su vida activa, y apenas 1 de cada 4 cotizantes logrará efectivamente una pensión. El resto termina reclamando indemnizaciones sustitutivas que ofrecen una protección económica efímera, dijo.
Para Tito Crissien, el sistema actual actúa como un mecanismo de exclusión. Al llegar a la edad de retiro, miles de colombianos con décadas de experiencia práctica quedan fuera del circuito formal. Esta brecha obliga a una gran parte de la población mayor a depender de la economía informal o de redes de apoyo familiar precarias. La propuesta de la Silver University, un modelo educativo donde el pensionado no se retira, sino que se vincula formalmente como docente y mentor, permite que su saber acumulado sea remunerado y capitalizado por las nuevas generaciones.

3. Cotizar sobre el mínimo impide que millones alcancen su pensión
Para Any Benitez, la Constitución establece el salario mínimo como base mínima de cotización. Aunque es bueno, esto se convierte en una barrera para quienes tienen ingresos inferiores. Al cierre de 2025, casi el 50 % de los ocupados ganaban menos de un salario mínimo, quedando automáticamente fuera de la posibilidad de pensionarse. La experta en pensiones enfatizó la necesidad de un sistema flexible que entienda esta realidad y permita a todos cotizar según sus capacidades reales para garantizar una protección en la vejez.

4. Nula preparación económica para envejecer
La experta comentó que la falta de ahorro no solo es un problema de ingresos, sino también de comportamiento. Según la Banca de las Oportunidades (2024), una parte considerable de la población aún no contempla la pensión en sus planes financieros.
«Las ciencias del comportamiento explican que tomamos decisiones con las emociones, no con la razón», anotó. Existen brechas de empatía con el «yo del futuro» y un sesgo de autocontrol que lleva a postergar el ahorro. Para mitigar esto, propuso facilitar la decisión ciudadana mediante mecanismos automáticos, como el modelo aplicado con los cafeteros, donde se realiza una retención automática para los BEPS (Beneficios Económicos Periódicos) en el momento de la cosecha, permitiendo que miles de personas ahorren sin procesos complejos.
Al respecto, Juan Manuel Anaya sostiene que la preparación debe ser integral. Se debe entender la longevidad no solo como el ahorro de dinero, sino como el ahorro de salud. Sin embargo, en un entorno de informalidad, el estrés financiero acelera el deterioro biológico. Una vejez saludable es imposible si la persona debe seguir trabajando por subsistencia hasta el último día de su vida.

5. Micronegocios para transformaciones sociales
Finalmente, Any Benítez citó como quinta premisa los micronegocios (negocios de 1 a 9 personas), los cuales son claves para cualquier política pública inclusiva. En Colombia existen 5,2 millones de estos micronegocios que emplean a casi 10 millones de personas; sin embargo, el 84 % son informales y el 88 % de sus trabajadores no cotiza a salud ni a pensión.
Advirtió que, si no se integra a este sector al sistema de aportes, el Estado enfrentará un gasto fiscal masivo para cubrir pensiones no contributivas. «Es un tema que debemos resolver todos nosotros», puntualizó.

Financiar el futuro con el subsuelo: Tito Crissien

Para combatir esta precariedad laboral, Tito Crissien planteó a los asistentes al foro la creación del OCAD de Longevidad. La idea es redirigir el 10 % del Fondo de Ciencia y Tecnología de las regalías minero-energéticas para financiar investigación biotecnológica (basada en la genética de los centenarios colombianos); Emprendimientos Silver (incentivos para startups que contraten o sirvan a mayores de 50 años) e Infraestructura geriátrica formal (que genere empleos directos en construcción y servicios de salud).
Para Crissien, la informalidad no solo afecta a quienes envejecen sino a quienes los cuidan. El cuidado de los 7.6 millones de adultos mayores en Colombia recae mayoritariamente en familiares sin remuneración ni seguridad social. Propuso la creación de un ecosistema de AgeTech (tecnología para la vejez) y plataformas de cuidado digital que formalicen este sector. Con una demanda proyectada de 12000 especialistas en geriatría y un mercado de cuidado domiciliario estimado en USD400 millones anuales, la Economía Plateada se perfila como una de las mayores fuentes de empleo formal y especializado para la próxima década.
Colombia no tiene que escoger entre envejecer y crecer. Puede usar la riqueza no renovable de su subsuelo para financiar la riqueza renovable del saber sobre el envejecimiento humano, concluyó el experto.